1 giordano Edades
Obra de Luca Giordano. / E.A.

La villa de Cuéllar rememoró por una tarde momentos de 2017, cuando operarios de la Fundación de Las Edades del Hombre llegaron para sacar mostrar el arte que alberga la localidad. Ayer, la iglesia de San Miguel se despojaba de una obra de gran valor para la próxima exposición ‘Lux’, que tendrá lugar en la Catedral de Burgos. A primera hora de la tarde, el cuadro de ‘San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña’ abandonó una de las capillas del templo; la obra es del prestigioso Luca Giordano, óleo sobre lienzo datado en la última década del siglo XVII. Este cuadro, de grandes dimensiones, necesitó de la instalación de un sencillo andamio para su descenso. Posteriormente y con sumo cuidado, los operarios lo envolvieron con todo el material necesario para su transporte. Desde la iglesia parroquial de la villa viajó al Centro de Conservación y Restauración de Las Edades del Hombre en el Monasterio de Santa María de Valbuena, en Valladolid. 

Para este traslado se personaron en el templo tanto el párroco local, Fernando Mateo, como el historiador Juan Carlos Llorente, quien cuenta todos los datos más relevantes de esta bella y llamativa obra. Este lienzo estuvo en la iglesia de Santa María de La Cuesta y en la de El Salvador.  El párroco de la época, pasado 1880, logró que esta magnífica obra no entrara en lo que fue una fuerte desamortización. Parece ser que lo que se hizo es “adoptar” el lienzo, procedente de otras parroquias, para acogerlo en una “con vida” y evitar esa desamortización. “Entre el Ayuntamiento y el párroco del momento lograron que el lienzo permaneciera en Cuéllar”, comentó Juan Carlos Llorente.

Hace entre 11 y 12 años, el lienzo fue elegido por los responsables de Las Edades del Hombre para formar parte de una de las muestras. Se lo llevaron y fue objeto de una “muy buena restauración”, según Llorente, presente en momentos de esa restauración. Después, el cuadro retornó; “hubo malentendido entre el tema elegido para esas Edades y el del cuadro”. Cuenta Llorente que la exposición de esas Edades versaba sobre el Niño Jesús, la Virgen y San José, y por la apariencia del cuadro, eso es lo que se representa. Pero nada más lejos de la realidad, puesto que los protagonistas de la obra son San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña. Lo acompañan ángeles, el espíritu Santo y unos colores vivos trabajados con mano experta como la de Luca Giordano. 

A su vuelta, la Parroquia creyó conveniente dotarlo de un sencillo marco, con el que se marchó de la iglesia ayer, puesto que solo lo vestía el bastidor. Esta vez se va a Valbuena y, por lo que cuenta el historiador, se le harán los retoques y limpiezas que se consideren, todo a convenir por el restaurador. 

La obra y el autor

El cuadro se sitúa en Cuéllar en el año 1692 al 1702, durante una década, la misma que estuvo Luca Giordano en el entorno dela corte de Carlos II en España. Pictóricamente deja la huella de su gran formación pictórica: bebió  de su formación napolitana, de la Escuela Veneciana y de su propia creación. También hay rasgos de Rubens o Tizziano; “fue denostado por haber sido un poco copista, pero hace muchas décadas que fue revalorizado”, comenta Llorente. “Le llamaban el ‘fa’ presto’, porque decían que con una mano hacía un cuadro y con la otra, otro”, explica como anécdota el historiador. Se sospecha que el cuadro fuera un  encargo a Luca para el altar de la iglesia de Santa Ana y Santa Isabel de la villa, aprovechando su paso por La Granja; la temática cuadra perfectamente con su ubicación. Contar en la villa con esta obra es todo un lujo, ya que el camino le llevaba directamente al Museo del Prado.