Ecologistas en Acción pide que se investigue el origen del hedor que soportan los vecinos

Achacan los malos olores a una planta de compostaje de residuos orgánicos.

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Los vecinos de Fuentepelayo aseguran que desde hace tiempo tienen que soportar en el pueblo “olores nauseabundos” y “un hedor tan fuerte que parece que se puede masticar”. Explican que tienen que lavar la ropa varias veces para poder eliminar los malos olores que arrastra el viento, mantener puertas y ventanas cerradas aunque sea verano y que los habitantes de Fuentepelayo sufren con frecuencia malestar en la garganta. Estas quejas han sido expuestas en cartas remitidas a la Delegación Territorial de la Junta y a la Subdelegación del Gobierno de Segovia, según manifestaron ayer un grupo de vecinos del municipio segoviano así como los representantes de la asociación Ecologistas en Acción que se han hecho eco de esta denuncia social.

Ecologistas en Acción ha solicitado a las autoridades competentes que investiguen el origen de este problema, que puede ser considerado una agresión al medio ambiente y, según los vecinos, también un problema de salud pública. Achacan las causas de los malos olores a posibles deficiencias en el funcionamiento de una planta de compostaje de residuos orgánicos de la empresa Agrogestión y Aplicaciones Medioambientales S.L., también conocida como “Agraman Compostajes”. El material a compostar que llega a la planta— según los ecologistas— procede de mataderos e industrias cárnicas, así como de hospitales “por lo que puede tratarse de residuos infecciosos”. Sospechan que también hay residuos de una planta de bioetanol y lodos “que pueden contener metales pesados y otras sustancias peligrosas”.

Según explicó el responsable estatal de residuos en Ecologistas en Acción, José Luis Ordóñez, esta asociación ha trasladado su denuncia al Gobierno Municipal de Fuentepelayo, a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, a la Confederación Hidrográfica del Duero, al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, al Fiscal de Medio Ambiente de Castilla y León y al Juzgado de Cuellar, con el fin de que se investiguen los hechos, que se ponga fin a los malos olores y se asegure el cumplimiento de la legalidad vigente.

La intensidad de los malos y penetrantes olores, tal y como los definen sus sufridores, se extiende según la dirección del viento hasta Navalmanzano, Zarzuela del Pinar, Aguilafuente y Lastras de Cuellar.

Los ecologistas temen que pueda estar produciéndose una contaminación de agua por lixiviación de la citada planta de compostaje. “La laguna de la Llosa ha aparecido coloreada de rojo”, advirtió José Luis Ordóñez, que también señaló perjuicios para las actividades de turismo rural y una alarmante alteración de la convivencia en el municipio. Según dijo Ordóñez, que se ha hecho eco de testimonios de los vecinos “si alguien se atreve a cuestionar las actividades de estas empresas puede sufrir diferentes intimidaciones y coacciones por parte del personal de la mismas”.