José Garrido se enrosca con el de Charro de Llen. / ÁLVARO MZ
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José Garrido y Yanis Djemiba ‘El Adoureño’ salieron por la Puerta Grande de Cantalejo, con dos y tres orejas respectivamente, en un cartel de jóvenes. Ambos salieron en hombros, pero Juan Ortega, que se presentó en el coso briquero para sustituir al lesionado Tomás Campos, dejó posiblemente lo mejor de la tarde con un toreo templado y de corte clásico. Le faltó eco y transmisión, pero tampoco la tuvieron los dos triunfadores de forma rotunda, que a diferencia del sevillano, anduvieron más certeros a espadas. Para la ocasión, se lidió un envío de la ganadería salmantina de Charro de Llen, bajo, noble y manejable en líneas generales. La juventud de la terna no terminó de llamar al público y la plaza registró un tercio de entrada, similar a la del festejo de rejones.

Bajo, noble y justo de fuerzas fue el toro que abrió plaza. Tras recibir un puyazo quedó algo mermado, circunstancia que se vio reflejada a la hora de embestir por el lado izquierdo. Con la muleta, Ortega lo fue sacando hacia fuera de forma fría, aunque conforme fue transcurriendo el trasteo instrumentó tandas en las que destacó por el temple. Intentó alargar en el tiempo los derechazos, pero el justo fondo del animal no dio lugar a una conjunción mayor. Notable labor del sevillano, aunque sin apenas eco. A la hora de ejecutar la suerte suprema buscó siempre la colocación pero terminó pinchando, para dejar media efectiva y saludar una ovación.

En la línea de los hermanos salió el toro que hizo cuarto. Algo más chico incluso. Ortega fue todo delicadeza por abajo, con muletazos con la rodilla genuflexa y en tierra. Lo llevó embebido hasta la boca de riego y el astado acompañó con prontitud. Corte clásico del de Sevilla, que firmó pases para la galería con la pierna hacia adelante y la cadera como broche de los vuelos. No consiguió redondear la obra con los aceros y su labor fue ovacionada.

Con fuelle salió el terciado negro segundo al que Garrido saludó con salero con verónicas y una media. Peleó en su única entrada al caballo y ya en el tercio de muleta posibilitó buenos pasajes al extremeño, sobre todo en redondo y empleándose más en el segundo tramo del muletazo. Al natural, el diestro necesitó probarse dos veces para terminar de sacar algún destello, pero en conjunto aprobó por el estoconazo que cobró. Paseó dos excesivas orejas. El segundo de su lote fue el mejor presentado: bajo, con cuello y enseñando las palas. Sin embargo, pronto se paró y no hubo acople ni transmisión entre toro y torero.

Corto de manos y bajo fue el primero del turno de El Adoureño, que resultó picado sin lucidez. En los primeros trances con la muleta, el francés -afincado en Fuenterrebollo- le corrió la mano con criterio y prosiguió con facilidad con la mano izquierda, aunque faltó emoción para redondear la faena. Espadazo caído y oreja de ‘paisanía’. Despropósito de tercio de varas con el que cerró plaza. Aun así el toro desarrolló recorrido ante un acelerado y despegado El Adoureño, que acortó las embestidas que podía alargar para haber conseguido mayor transmisión. El francés estuvo aseado con su antagonista, pero el trasteo resultó desestructurado. Terminó de un espadazo certero y paseó dos trofeos.

Ficha

Plaza de toros de Cantalejo. Tercera de feria. Algo más de un tercio de entrada. Toros de Charro de Llen, justos de presentación y manejables en líneas generales.

Juan Ortega, que sustituía a Tomás Campos, ovación tras aviso y ovación.

José Garrido, dos orejas y silencio.

Yanis DjemibaEl Adoureño’, oreja y dos orejas.