Desde Segovia para Halloween

La provincia aporta más de 500 toneladas de calabazas para crear figuras decorativas en celebraciones de esta fiesta que tiene lugar en vísperas de Todos los Santos

938

Con más de 500 toneladas algunos años, Segovia es una de las provincias que más calabazas aporta a la fiesta pagana de Halloween, cuyo seguimiento crece cada año.
En la provincia se cultivan oficialmente unas 20 hectáreas de calabazas, aunque  muchas parcelas y huertos no industriales escapan al registro  estadístico de Agricultura. En el año  2010 se sembraron 15 hectáreas de las que se recogieron 375 toneladas de calabazas. En 2013 subieron a 25 hectáreas, con una cosecha de 625 toneladas; y en 2016 fueron 28 hectáreas, según el Ministerio.

En los últimos años ha crecido la demanda de esta hortaliza que hace tiempo se usaba para consumo animal. Hoy se vende sobre todo como elemento decorativo.

En Mercamadrid, la Asociación de Empresarios mayoristas del Mercado Central de Frutas (Asomafrut) señala que los operadores que este año han traído calabaza denominada Halloween “han vendido toda la producción” y que, algunos de ellos, han optado por “traer unidades desde Reino Unido” porque este año “se han agotado”. “Algún mayorista habla de que ha incrementado sus ventas un 25 %, y otro de que ha traído 2.600 cajas de unos 10 kilos y las ha vendido todas”, añaden.

En la red de Mercas de España, durante las semanas 42 y 43 de 2019 (del 14 al 27 de octubre) -periodo en el que se centra la actividad de Halloween-, el volumen de calabaza superó las 795 toneladas, frente a las 687 del mismo periodo de 2018 y muy por encima de las 662  de hace diez años (2008).

Desde Asomafrut han precisado que la celebración de Halloween incluye el uso de tres tipos de calabazas: las grandes, que proceden de Segovia y Valladolid, y usan para decorar fiestas, parques temáticos y restaurantes; su peso suele rondar los 50 kg (este año, el récord en el Mercado de Frutas de Mercamadrid ha sido para un ejemplar de 58 kilos). A estas hay que añadir las “calabazas decorativas de distintos tamaños”, que se venden en cajas y pesan entre uno y dos kg, y finalmente las “calabazas decorativas”, de tamaño muy pequeño y procedentes de Alemania, que se destinan como centros de mesa.

La producción de calabazas es muy variable. Precisamente este año ha bajado mucho el rendimiento debido, según Coag, a los problemas de polinización, entre otros motivos.