El testimonio real de una mujer saharaui mostró las vivencias de las mujeres migrantes, invisibilizadas en la sociedad actual. / C.N.
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La sala cultural Alfonsa de la Torre acoge estos días una muestra muy acorde a este mes de noviembre, dedicado de lleno a la mujer y la lucha por la erradicación de la violencia machista. El Ayuntamiento, la Fundación Jesús Pereda -encargada de la parte de arte en CCOO Segovia- acercan esta muestra a cuya inauguración asistió gran cantidad de público interesado.

Representantes tanto de la secretaría de inmigración de  CCOO como de la Fundación, además de la concejal de Asuntos Sociales, Montserrat Sanz, asistieron a esta apertura que tuvo un carácter muy social y emotivo. La edil del Ayuntamiento hizo hincapié en que en este mes conmemorativo de la violencia de género, las mujeres migrantes son las mayores protagonistas, víctimas de la violación de los Derechos Humanos. Su valor a la hora de mantener la unidad familiar, luchar por que la comunidad siga viva allá donde van, es algo que recae en la mujer”, explicó. Reeconoció que los movimientos feministas internacionales son fundamentales para este colectivo de mujeres, y animó a asistir hasta el día 28 a contemplar esta exposición tan reflexiva, compuesta por fotografías y textos. Por su parte, Cristina de la Torre, desde CCOO, tomó la palabra para explicar una realidad que está en el trasfondo de esta muestra. Martín hizo reflexionar a todos los presentes desde el primer momento, haciéndolos pensar en la figura del inmigrante, generalmente asociada al hombre. Por eso, el objetivo de la exposición es dar visibilidad a las muchas mujeres inmigrantes, sobre todo en la comunidad. Destacó que Cuéllar es una  de las zonas en las que más población de origen extranjero hay. “Suelen trabajar en lugares en los que no se las ve: cuidan a nuestros mayores, limpian nuestras casas, están en las cocinas, en el campo… y han posibilitado que muchas mujeres hayamos podido salir del ámbito doméstico”, comentó. Esas mismas mujeres han dejado a sus familias a cargo de otras mujeres en sus países de origen. Así, otro de los conceptos erróneos que quiso desmitificar es el de la poca formación en las mujeres inmigrantes; en la comunidad, el 20% de las mujeres extranjeras tienen estudios universitarios, una realidad muy poco conocida. “Siempre salen del país las personas más capaces y más formadas, solo hay que pensar en las que han salido de España al extranjero”, ejemplificó. El hecho de tener estos trabajos, además, aumenta la brecha salarial, que deja una diferencia entre mujeres extranjeras y hombres españoles de más del doble d ela mitad. Así, defendió la concesión de ayudas, muy relacionadas con el mercado laboral, con trabajadores pobres. Enlazó así la idea, también errónea, de que los inmigrantes “nos quitan el trabajo”; “aceptan los que los nacionales no queremos, y en realidad tienen una tasa desempleo mucho mayor”, explicó. En Castilla y León, las mujeres extranjeras tienen una tasa de desempleo del 20%, y las españolas del 14%.

A través de relatos, esa realidad se fue mostrando al público, pero lo más llamativo fue el testimonio de una mujer saharaui, totalmente representativo. Su experiencia como mujer migrante en esta sociedad, en simples actos como su turno en el médico, acarrean comentarios, miradas e ideas equivocadas. Así, la muestra ya provocó las primeras reacciones, y espera seguir haciéndolo esta semana en la que la sala cultural refleja las miradas de este colectivo.