Supermercados de Edimburgo la semana previa al confinamiento./EA
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La joven cuellarana Esther Blanco reside en Edimburgo desde hace seis años y también ha visto cómo ha evolucionado la pandemia allí. Lo que hasta la semana pasada era una calma tensa, ya se ha transformado en el confinamiento que se sufre en España. Trabajadora en colegios de la capital escocesa y alrededores, cuenta cómo la semana pasada eran los padres de alumnos y profesores quienes se concienciaban de lo que llegaba, enviando a sus hijos a casa progresivamente hasta que se tomaran medidas. Esta concienciación y precaución, según la joven, ha sido más palpable entre la ciudadanía que desde el propio Gobierno, que tanto ha tardado en decretar el confinamiento. Los colegios e institutos se prepararon desde días antes para lo que podía llegar, la docencia on line, solo que allí los colegios permanecerán cerrados lo que queda de curso, oficialmente.

Los supermercados experimentaron lo mismo que en España la semana previa: “arrasados”. Productos de limpieza y los medicamentos que allí se expenden en las propias tiendas, inexistentes desde primera hora por esa especie de “histeria colectiva” común a España.

Comenta la joven cuellarana  que la información que allí se ha proporcionado llega más controlada, y hasta hace poco no se daban detalles de los casos y evolución de la pandemia. Desde su casa, la joven espera a la evolución la pandemia, siguiendo de cerca la de su país natal.