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Localizada en el término municipal de El Espinar, situada a los pies de la Sierra de Guadarrama, se encuentra la ‘Mata de San Blas’ donde Juan Frutos Sánchez Cubo, Pedro Bigeriego González y José Luis Muñoz descubrieron en el mes de diciembre de 2019 los vestigios de una cantera de piedras de molino inédita hasta la fecha. Por todos los espinariegos es sabida la gran tradición molinera que existió durante los siglos XVII y XVIII en el municipio. Concretamente son 17 los molinos y sus aceñas los que se han encontrado en El Espinar.

Teniendo en cuenta esto, sería lógico pensar que la cantera encontrada por estos tres vecinos abastecería de piedras molineras a todas las infraestructuras, aprovechando la roca granítica que se encuentra en todo el término.

El descubrimiento de esta cantera se produjo gracias a la investigación y al trabajo de campo que el biólogo Juan Frutos y el zoólogo Pedro Bigeriego han realizado en torno a los molinos harineros de El Espinar. “Realizando las investigaciones y recorridos por los lugares donde están localizados los 17 molinos, nos asombrábamos continuamente por la cantidad y calidad de los trabajos de cantería que fueron necesarios en torno a este oficio molinero.

Todo en piedra, desde las sólidas cimentaciones de las viviendas, paneras, cuadras, cubos y cárcavos sólidos que aguanten la presión del agua, puentes y caceras cinceladas sobre la roca nacederas, hasta las mismas piedras de molino, nos dimos cuenta de la importancia que debió tener este material en el pasado”, explica uno de los descubridores.

Todo el tramo de río Moros, desde la Garganta hasta las Rinconadas presenta una geología de roca granítica y precisamente donde están localizados la mayoría de los molinos se hacen más notables las cárcavas y berrocales de esta dura roca. A lo largo de la ribera del río Moros se aprecian numerosos cortes en vertical de la roca madre con marcas de las cuñeras que se hacían para extraer el bloque, separarlo con palancas y proceder a su tallado y labrado.

Estas piedras servirían para la construcción de los molinos, puentes de acceso y las caceras como las que llevaron el agua a los molinos enclavados en la Rinconada, verdaderas obras de ingeniería donde es difícil de asumir su colocación en línea sin maquinaria.

Impartiendo una charla audiovisual en el Club Alpino Peña del Oso de El Espinar para dar a conocer el inicio del trabajo fotográfico sobre los molinos harineros, uno de los miembros del club, José Luis Muñoz, dio la pista que llevo a descubrir esta cantera de fabricación piedras molineras. “Buscando documentación sobre las características de esta cantera única en la provincia, encontramos yacimientos similares en Soria, Navarra y Galicia. Podemos determinar algunos aspectos genuinos, ya que es una cantera con la técnica de extracción de rocas en forma de bloques cilíndricos a partir de la roca madre en horizontal que dejan rastro en el paisaje a lo largo de los años”, expone Pedro Bigeriego.

La técnica de extracción en bloques cilíndricos consistía en trazar una circunferencia sobre la superficie granítica y alrededor de esta se tallaba un surco que había que rebajar hasta alcanzar el grosor deseado para la muela. “Para separar el bloque describiremos dos métodos. El primero consistía en introducir cuñas de madera en todo el perímetro del surco y posteriormente echar agua para dejarla helar.

Cuando esto ocurría, la dilatación del agua y de la madera ejercía una presión que separaba la muela de la roca base. El segundo método consistía en picar varias entalladuras en V por la base perimetral del surco realizado y se ponían cuñas de madera solapadas por dos pletinas de hierro que permitían su deslizamiento. Al ser golpeadas alternadamente con una maza la muela se desprendía de la roca madre”, explica Juan Frutos.

Cronología

Todas estas fases se encuentran plasmadas en esta cantera de la ‘Mata de San Blas’, ya que hay piedras sin extraer con el surco realizado y huecos resultantes o alveolos circulares que quedan en la roca como registros de este oficio. Además, se puede comprobar cómo hay una cronología bien marcada en cuanto a la antigüedad de cada extracción por el grado de erosión y el material acumulado que tienen los alveolos.

El proceso final consistía en tallar y labrar las caras de las muelas y realizar el orificio central pasante. Las medidas de las muelas de los molinos harineros como son los de El Espinar solían tener dimensiones que oscilaban de 0,90 a 1,80 metros de diámetro; y de 0,25 a 0,45 metros de grosor, llegando a pesar unos 1500 Kilos. Ya en el molino se realizaba el rayado o picado definitivo en las caras de contacto de las muelas. Cantero y molinero hacían esta operación y colocaban fija la piedra solera y sobre ella la volandera de tal manera que entre ambas hubiera un cierto espacio, pues las piedras debían moler, no machacar ni quemar el grano por altas temperaturas.

El descubrimiento de esta cantera de piedra de molino en la ‘Mata de San Blas’ de El Espinar ha sido ratificado por Luciano Municio, arqueólogo del Servicio Territorial de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León en Segovia, quien se encargará de incluirlo en Catálogo de Elementos de Interés Arqueológico Provincial. Municio verificó in situ la cantera de piedras de molino, de la que resaltó su valor arqueológico y cultural.

“Se trata de restos arqueológicos de carácter industrial. Reflejan, de manera evidente, los trabajos de un oficio del pasado y las costumbres de otra época. Hay que procurar conservar este tipo de restos para que en el futuro, los que vengan detrás, puedan apreciarlo”, explica el arqueólogo. “Su valor radica en la gran extensión de terreno que ocupa la cantera y el reflejo histórico que proporciona. En la provincia existen otras canteras con rasgos similares como la de Armuño, Bernardos o Carbonero el Mayor, pero viendo la gran cantidad de restos y la tradición molinera de la localidad esta debió de ser de las más grandes”, argumenta.

Los descubridores ya se han puesto en contacto con el Ayuntamiento de El Espinar y, de manera conjunta, su objetivo es habilitar la zona para que todos los vecinos e interesados en el tema puedan acudir a contemplar los restos de una cantera única en el término y bastante peculiar en la provincia, que da muestras evidentes de lo que fue el trabajo de los canteros de los siglos XVII y XVIII y de la importancia que tuvieron los molinos harineros de la localidad.