La localidad acogió una exposición sobre la obra de Delibes. /E.A.

Este año se celebra el centenario del nacimiento del escritor Miguel Delibes Setién (1920-2020), que arranca con una exposición sobre su vida y obra en la Biblioteca Nacional y que para mediados del mes de diciembre recalará en Valladolid, ciudad que le vio nacer el 17 de octubre de 1920. Recordar que a principios de noviembre de 1984, hace ahora 36 años, el Festival de Cine de Nava de la Asunción le dedicó un reconocimiento a su vida y obra con motivo de la adaptación de su novela ‘Los santos inocentes’ al cine y el pase de esta película en la sala de la localidad, Frontón Cinema, el mismo año de su estreno, 4 de abril de 1984.

Al igual que en el resto de los cines, la cinta dirigida por Mario Camus obtuvo aquí en Nava un éxito rotundo durante los dos días de pase. Cita a la que Miguel Delibes estaba invitado para dar una conferencia sobre ‘Castilla y su entorno rural’ y a la que excusó su no asistencia mediante una carta de su puño y letra dirigida a la organización del evento cultural. Además de la proyección de la película ‘Los santos inocentes’ y la exposición dedicada a su obra literaria, la presencia de Delibes estaba relacionada con las jornadas que el Festival dedicaba a Nava, sus gentes y su historia, con una exposición fotográfica, más una muestra de cortometrajes relacionados con el alma y sentir castellano, teniendo como protagonistas al maestro Agapito Marazuela y el folklore castellano, los trilleros de Cantalejo, la alfarería popular castellana, el martinete de Navafría, la leyenda del Acueducto y una visión de Segovia desde el aire.

Con la proyección de esta película el homenaje se completaba con una exposición sobre toda la amplia bibliografía de Delibes publicada hasta ese año. La muestra literaria, tras un arduo trabajo de investigación entre las editoriales, recogía cuarenta y cinco títulos, entre ellos su primera obra publicada y Premio Nadal en 1947 ‘La sombra del ciprés es alargada’. Una primera novela que le abriría la puerta al mundo literario y por cuyo premio recibió el reconocimiento como escritor, entre ellos el de su tío abuelo Santiago Alba. Entre los títulos expuestos también se encontraba la novela ‘Cinco horas con Mario’, que bajo el título de ‘Función de noche’ fue adaptada al cine bajo la dirección de Josefina Molina, siendo estrenada la película en Nava el año 1983 con motivo de la inauguración del primer Festival de Cine navero.

Novelas, libros de relatos, de viajes, de caza y pesca y ensayos y artículos periodísticos, entre otros títulos dedicados a los niños y la tierra castellana, que acercaron a los diferentes niveles educativos de la localidad y aficionados a la lectura la obra de un escritor que contaba las virtudes del medio rural, sus costumbres y tradiciones con un lenguaje literario cercano y unas historias con las cuales era fácil identificarse.

Gil de Biedma

Con la visita de Miguel Delibes también se pretendía relacionar su vínculo familiar con el también escritor Jaime Gil de Biedma y la Casa del Caño a través de María Luisa Alba Delibes, madre del poeta e hija de Santiago Alba Bonifaz, por ende abuelo del poeta. María Luisa Alba era natural de Valladolid, mujer refinada y de educación liberal que estudió en Inglaterra. Se casó con Luis Gil de Biedma y Becerril, perteneciente a una familia conservadora segoviana, testigo de la boda fue su tío Adolfo Delibes, padre de Miguel Delibes.

Ambos escritores, Miguel y Jaime, heredaron las dotes por la escritura de Santiago, ya que éste fue un redactor que a través de sus crónicas, gacetillas y revistas de toros hizo un periodismo incisivo, polémico y vibrante desde los periódicos ‘La Lealtad’, ‘La Opinión’ y ‘El Norte de Castilla’, diario este último del que fue su fundador, periódico que su sobrino Miguel Delibes dirigiría durante 1958-1966, también en esa línea de periodismo audaz, de compromiso con la libertad de expresión en esos tiempos de censura que marcaba la dictadura franquista.

Además, Santiago Alba fue un político liberal que durante el reinado de Alfonso XII fue diputado por Valladolid y ocupó varias carteras ministeriales. Hubo de exiliarse cuando la dictadura del General Primo de Rivera y regresó a España en 1930 ofreciéndole Alfonso XII la presidencia del Gobierno, que rehusó. El año de 1933 presidió las Cortes Generales y los dramas políticos de esa historia de España “que siempre acaba mal”, como dijo su nieto Jaime Gil de Biedma. Con motivo de la Guerra Civil volvió a exiliarse hasta que en 1941 regresó de nuevo y tras sufrir persecución por un grupo de falangistas, que le torturaron, le dieron una paliza y le vejaron cortándole el pelo al cero y haciéndole beber aceite de ricino, una vez más se marchó de su país camino de Estoril (Portugal), hasta que ya en 1943 se instaló en la casa de su hija María Luisa, en Barcelona, bajo el amparo de su yerno Luis Gil de Biedma y Becerril que consiguió del ministro de Justicia, Eduardo Aunós, protección policial para él.

Así, Miguel Delibes y Jaime Gil de Biedma, dos brillantes escritores en prosa y poesía de la literatura de mediados del siglo XX, compartían parentesco y afición a la literatura más que relación familiar. De Miguel Delibes, el poeta de la Casa del Caño, decía en 1965 que era: “un buen escritor a quien siempre se lee con placer y de quien se puede esperar que nunca dará sorpresas desagradables, aunque tampoco, es posible, ninguna otra clase de sorpresas”. Una apreciación un poco prematura ya que la estrella literaria de Delibes sorprendió a todos los lectores en 1966 con la publicación de su novela ‘Cinco horas con Mario’, y lo continuó con otras novelas posteriores como ‘El príncipe destronado’ en 1973, ‘La guerra de nuestros antepasados’, 1975, ‘El disputado voto del señor Cayo’, 1978, ‘Los santos inocentes’, 1981, ‘El hereje’, 1998, hasta su última obra ‘La tierra herida’, 2006. Se trata de un diálogo entre el escritor y su hijo Miguel Delibes de Castro, sobre temas medioambientales, que le consagraron como una de las mejores plumas de España, consiguiendo en el año 1993 el Premio Cervantes con el aplauso general del mundo literario, destacando su mérito en el uso de un castellano limpio y sobrio.

“Él es quien mejor ha escuchado y dado voz a nuestra población rural y provinciana. Delibes ha descrito una parte a menudo olvidada de nuestra naturaleza y de nuestra sociedad”, leyó el Rey Juan Carlos en el Paraninfo de Alcalá, destacando “el universalismo, la capacidad de fabulación y el criterio moral de Delibes”.

En la memoria de la lengua castellana también resuena una frase eterna: “Delibes, el español que debió ganar el Nobel”, tras varias convocatorias como favorito. El amor que sentía por su tierra y su familia le llevo a rechazar la oferta de ser director del diario ‘El País’, por no alejarse ni de la una ni de la otra. Ya han pasado 36 años desde que en Nava se le tributó homenaje y sigue estando entre sus autores preferidos.


Amador Marugán – Benjamín Redondo