Santa Águeda Cuéllar 2020
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Después de varios días previos a la celebración y  con otras actividades, ayer llegó el día grande para las Águedas de Cuéllar.

Comenzaron su jornada muy temprano cumpliendo con la tradición de ir a recoger a la mayordoma, que este año ha sido Sonia de Pablos, muy implicada en las inciativas de la Cofradía de Santa Águeda. Juntas acudieron hasta el Ayuntamiento, donde tiene lugar uno de los momentos más especiales para la Cofradía, pero sobre todo para la mayordoma. Es momento de recibir el bastón de mando de manos del alcalde; Carlos Fraile hizo los honores en esta su primera vez desde que ocupa el cargo de regidor local. Con orgullo, Sonia de Pablos asió el Bastón de mando en medio de la alegría del resto de Águedas. El alcalde animó a todas a pasar un agradable día y reconoció que le gusta el ambiente que genera esta festividad. Sonia de Pablos, visiblemente emocionada en un día tan señalado, explicó que es un día de alegría para ella, y reconoció sobre todo el impulso y fuerza que les ha dado ver a gente más joven que forma parte ya de la cofradía. Para ella, pasar la festividad al domingo ha sido un acierto a la hora de ver más mujeres y niñas, “para que esto siga vivo”.  A Sonia le acompañaron ayer sus amigas y en especial su madre, Pilar Maroto, y su hermana, Beatriz de Pablos; también sus sobrinas Jimena y Camila. SOnia reconoció que el momento más emocionante sería recibir el bastón de mando en la iglesia de El Salvador, ante la Santa.

Este comienzo de celebración  del Día de Santa Águeda tuvo lugar en el salón de plenos en Cuéllar, y fue allí donde se dieron cita el resto de Águedas que faltaban por acudir. Todas ataviadas con su traje regional segoviano, llevaron además de sus manteos, la predisposición para disfrutar de un día de fiesta que honra a la protectora de las mujeres.

Ya desde el principio de la jornada se pudo observar una mayor afluencia de público motivada por pasar la celebración al domingo. Tras unos años en los que la asistencia descendió considerablemente, la Cofradía de Santa Águeda decidió que lo mejor sería celebrarlo en fin de semana, facilitando así que las mujeres trabajadoras o que se encuentran fuera de Cuéllar, pudieran asistir con normalidad.

Desde el Ayuntamiento, las dulzainas y tamboriles acompañaron a las mujeres hasta el epicentro de la actividad, la sede de la Santa, la iglesia de El Salvador. Allí tuvo lugar la misa en honor a Santa Águeda hasta que, seguidamente dio comienzo la procesión. Pasadas las 12.30, el entorno de la iglesia del barrio recibió tanto a las Águedas como al público que no se quiso perder una tradición más de Cuéllar. Gracias a la labor de la Cofradía de Santa Águeda, esta pervive, se mantiene y suma movimiento, pues cada año añaden alguna actividad más a su ya completo programa de actividades.

Así avanzaron por el recorrido tradicional, acompañadas de una temperatura más agradable que en otras ediciones en las que incluso la nieve ha querido ser protagonista. La avenida Andrés Reguera se llenó de danzas, jotas, pies y brazos en alto en honor a la Santa, para llegar hasta la calle Chorretones. De ahí pasaron a la estrecha calle Diego de Velázquez, que deja paso a uno de los lugares más especiales dentro de la procesión, las danzas en la “plazuela”, la Plaza de la Cruz.  Decenas de manteos llenaron este punto en el que también se suele concentrar bastante público para animar la celebración. Comienza aquí la recta final de la procesión que asciende por la calle Segovia para girar hasta el templo de El Salvador de nuevo, apurando las últimas jotas que las Águedassiempre quieren estirar para no decir adiós a la procesión hasta el año siguiente. Es por eso que este punto se alarga algo más, hasta que Santa Águeda, una imagen con tanta devoción por parte de este grupo de cuellaranas, vuelve a su sede.