De La Granja a La Granjilla

Los monjes jerónimos vendieron a Felipe V la hospedería donde hoy se sitúa el Palacio Real y se trasladaron a Las Navillas en 1727.

85

Segovia y su provincia siempre han sido lugar de acogida de los monjes de la Orden Jerónima, teniendo en el monasterio de Santa María de El Parral la principal morada y referencia espiritual durante siglos.

La noticia acontecida durante estos últimos meses del traslado definitivo de los monjes del Monasterio de Yuste en Cáceres al Parral, establece en Segovia la única comunidad jerónima del mundo, propiciando en la ciudad un reencuentro con un legado especial e histórico, y con las raíces de una orden muy enclavada en esta tierra en el tiempo.

La localidad de Navas de Riofrío no es ajena a esa historia y a esas huellas del pasado. Los hechos parten de un dato constatado: “Una vez que la Corte compra la granja de los monjes en el hoy Real Sitio de San Ildefonso, los monjes se trasladan a Navas de Riofrío, donde adquieren unos terrenos y construyen nuevas dependencias”.

La historiadora Pilar Rivas Quinzaños, nos revela en su publicación, “Historia de Navas de Riofrío”, que en una de las fincas del pueblo “se conservan los restos de la antigua Granjilla de los Jerónimos”. Una afirmación que justifica en que “su creación se debió a que los monjes jerónimos al verse sin su posesión en La Granja de San Ildefonso, por haber sido adquirida por Felipe V (…), compraron varias propiedades a particulares y al propio concejo de Navas de Riofrío”. El objetivo era claro: “construir una casa de recreo para los monjes cercana a Segovia y establecer una explotación agrícola para proveer de alimentos al Monasterio del Parral de Segovia”, recalca. Rivas razona su denominación: “Las obras se llevaron a cabo entre 1723 y 1727”, y se le dio el nombre de “La Granjilla” en recuerdo “de aquella otra que tuvieron que abandonar”, apostilla la autora, quien apunta que también fue conocida “como Cacería de los Jerónimos, Granja del Parral o Granja de Riofrío”, explica.

En su publicación, incluida en la web municipal, detalla la construcción de los monjes en Las Navillas: “Tenía una casa de campo con tres plantas que comprendía veintiocho habitaciones, capilla con tres altares y salas, además de oficinas contiguas, otros servicios y un palomar. Estaba rodeada de amplia cerca de tapia de doble pared piedra con entrada y salida para ganados hacia Segovia. Llegó a tener tres encerraderos, dos pajares y caballerizas, huertas y otras fincas cercanas”, describe.

Finalmente, todas esas propiedades “pasaron a manos privadas por efecto de la desamortización eclesiástica, llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XIX”, añade la historiadora, que detalla lo que es actualmente su realidad, “Hoy del edificio principal sólo se puede ver la distribución de la planta en torno a un patio y parte de los muros de arranque y hay restos de la conducción de aguas y otros elementos dispersos en la finca que pertenece a la familia Bermejo”.

La casa y finca actualmente conocida como La Granjilla, de propiedad privada, configura uno de los inmuebles más característicos de la localidad, y está incluido en el Catalogo de Bienes Protegidos con registro oficial en la Junta de Castilla y León y Ayuntamiento, si bien, la propiedad a la que ser refiere la historiadora, se encuentra disgregada en los terrenos próximos al cementerio.

Los datos y apuntes recogidos por la historiadora Pilar Rivas, también se incluyen en el conocido Diccionario de Madoz (siglo XIX), donde dice, “hay Cacería en la llamada Granjilla que era punto de recreo de los PP. Gerónimos de Segovia y hoy es casa de labor…”.

La Granja, adquirida en 1720.- Cuentan los apéndices históricos, que en su primera idea, el rey Felipe V, solo quería una habitación modesta en torno a la hospedería monástica de La Granja de San Ildefonso, por lo que fue conservada como núcleo principal. De esta manera el centro del Palacio de La Granja es todavía el claustro de los Jerónimos, ó Patio de la Fuente. La Granja de los Jerónimos situada en el hoy Palacio Real de San Ildefonso y anexos, fue comprada por Felipe V a la congregación el 23 de marzo de 1720, fecha en la que fue firmada la escritura de adquisición del lugar con los monjes de el Parral, representados por su prior Andrés de Santa María. Un legado compuesto “por una granja, una hospedería, dos huertos y un prado en torno a una ermita (San Ildefonso)”. Felipe V se retiró a este lugar en 1724 y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, y fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores.