Peregrinos a su llegada a la ermita de San Frutos, ya en Villaseca. / kamarero
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Dentro de este mes de octubre, en el que el día 25 se celebra la festividad de San Frutos, patrón de Segovia, Prodestur organiza el próximo día 20 la quinta y última etapa del Camino de San Frutos, un proyecto impulsado también por El Adelantado de Segovia, que se inició hace tres años. El recorrido comenzará en Sebúlcor y, pasando por Villaseca, llegará hasta la ermita de San Frutos, donde se entregará a los participantes que tengan la credencial debidamente sellada en todas las etapas la ‘Pajarera’, el diploma acreditativo de haber completado el Camino.

El próximo año comenzará de nuevo la ruta, recorriendo la otra variante del Camino, una muestra más de la multitud de senderos que recorren la provincia y que, desde las distintas propuestas que pone a disposición de los vecinos la Diputación, pueden ser conocidos y disfrutados sin mucha dificultad.

El Camino de San Frutos es un camino de peregrinación entre Segovia y la ermita de San Frutos, en el extraordinario paraje de las Hoces del río Duratón, con un total de 88 kilómetros, que permite conocer gran parte del nordeste de la provincia, una de las zonas más despobladas, con importantes restos del patrimonio histórico-artístico y natural.

Espiritualidad, peregrinaje, naturaleza, patrimonio histórico y arqueológico, gastronomía y paisaje son algunos alicientes de esta ruta tras las huellas de San Frutos, entre parajes desconocidos, silenciosos, caminando a los pies de la sierra o a caballo, y entre las principales señas de identidad de las tierras segovianas, como son su patrimonio natural e histórico artístico y la devoción de los segovianos por el patrón de su Diócesis. A través de caminos rurales, el recorrido discurre por 17 municipios, partiendo de Segovia y del entorno de Zamarramala, dejando atrás una bella panorámica de la ciudad de la que es patrono el santo eremita. La ruta contempla el paso por puntos de gran belleza monumental como la villa medieval de Pedraza, donde se encuentra un centro de interpretación de aves rapaces, o el castillo de Castilnovo, hasta concluir en pleno Parque Natural de las Hoces del río Duratón.