Daniel Vera – Templarios vs. Eraso

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Hablar de la Casa Eraso o, como se conoce popularmente, el Convento Casarás es sin duda hablar de esa bonita y divertida relación que existe entre la historia y la imaginación.
Las ruinas de esta casa se encuentran situadas en las cercanías del Montón de Trigo, a 1.650 m. de altura y a poca distancia de la conocida Fuente de la Reina, hoy casi destruida, que antiguamente contaba con las mejores aguas de la Sierra de Guadarrama.

Al revisar historias antiguas que describieran tal monasterio, en un lugar tan extraño, se llegó a la conclusión de que no había existido aquí ningún edificio de estas características, ni menos con el nombre de Casarás, pues hubiera merecido la atención de Colmenares en su Historia de Segovia.

Se cree que esta idea le corresponde a Pascual Madoz cuando, a mediados del siglo XIX, escribió en su Diccionario Geográfico, el bueno de Pascual, entró de lleno en esa tradición popular que vinculaba el edificio a un convento templario, historia muy típica en la zona segoviana, bajo el nombre de Casarás o Casa Harás.
Sin embargo, la verdadera historia nos cuenta que fue el rey Felipe II, el cual una vez terminadas las obras del Palacio de Valsaín, decidió complementarlas con un alojamiento propio en lo alto del Puerto de la Fuenfría como le propuso su secretario Francisco de Eraso, posterior regente de la casa, para evitar tener que alojarse en la venta común si se veía afectado por alguno de los temporales que arrecian en estas zonas.

La persona encargada de la construcción de este edificio fue Hernán García, arquitecto segoviano, probablemente bajo unas trazas previas del célebre Gaspar de Vega, como consta en una cédula de Felipe II fechada en el Escorial a 9 de julio de 1565.

Hoy en día solo encontramos unas curiosas ruinas y los vestigios de algunas expediciones que sabemos que tuvieron lugar hasta el s. XX en búsqueda de ese supuesto tesoro templario, del que otro día contaremos la leyenda, escondido en este lugar.

Una bonita historia, un bonito lugar que guarda aun así un aura misteriosa para todo aquel que lo visita.