Cuervos
Cuervos

El Castillo de Cuéllar estrenó este fin de semana su nueva visita teatralizada de la mano del elenco de actores municipal, y como ya se anunció, rompe todos los esquemas sobre lo que se ha visto hasta ahora en el Castillo. A pesar de que recorre la fortaleza por los lugares habituales, todos han cambiado algo su aspecto, acorde a una estética de obra que sorprende desde los primeros pasos por la liza. 

Maite Sánchez, concejal de Turismo, explicó las características de este estreno que se queda en el Castillo de cara al invierno. Este nuevo espectáculo teatro-musical “no dejará a nadie indiferente”. Es pos-moderna, “muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, con una idea de la historia mucho más atractiva y con idea muy didáctica”, recalcó. La edil destacó el enorme trabajo realizado en cuanto a la contextualización, atrezo, vestuario y peluquería de los actores. ‘Cuervos’ muestra una época diferente en la que Beltrán de la Cueva, tercer Duque de Alburquerque, es el protagonista, enmarcado en la época del gran imperio español, con Felipe II reinando. En estos tiempos, los trajes estaban teñidos de un negro puro -al alcance de los más pudientes-, llamado “negro ala de cuervo”, que da nombre al espectáculo. En la obra se presenta al duque como el personaje que dio tanto de lo que hoy se disfruta en Cuéllar, como el Patio de Armas del Castillo, una balaustrada y algunas partes más de la fortaleza. Otra de las novedades en la cuestión interna de la creación de la obra es la presentación del duque como un “antihéroe, cercano a lo humano” en contra de los habituales héroes que han poblado el Castillo; es además el tinte humorístico lo que da un halo tan diferente a todos los personajes.

A lo largo de todo el montaje, la música anacrónica ya transporta al espectador a un momento histórico diferente. Canciones como ‘Summertime’ se cuelan en los diálogos de manera muy sutil. Las coreografías ya aparecen en el granero, un lugar en el que el negro empieza a hacerse con los escenarios para pasar a uno de los momentos álgidos de la obra: la interpretación del contratenor (uno de los solo ocho existentes en España), Sergio Caminero, con una espectacular puesta en escena en mazmorras, que demuestra al espectador que la visita teatralizada a la que estaba acostumbrado ha dado un gran giro.

Es entonces cuando el humor más puro llega de la mano de los asistentes del Duque de Alburquerque, que le dan paso de una manera realmente cómica. La sala del trono ha cambiado su perspectiva y se da acceso por un momento a una de las balaustradas, que ofrecen unas vistas impresionantes de la villa y del Parque de la Huerta del Duque. En todo este recorrido que pasa por la sala de las damas y llega al torreón, la estética de los personajes, como una dama prima del duque con intenciones amorosas,  es tan excéntrica como llamativa. Todas las transiciones por las estancias del Castillo están amenizadas por jazz, y las coreografías prosiguen hasta otro de los momentos más cómicos protagonizado por la hechicera alquimista. 

En este espectáculo se recupera el paso por las bodegas del Castillo, con escenas en las que se hace participar al público, y música y humor se mezclan de la mano de los personajes “plebeyos”, vestidos de blanco.

El espectáculo es sin duda una vorágine de historia, potencia visual y musical, humor y buenas sensaciones para el espectador, que ya puede reservar sus entradas en la oficina de turismo de Cuéllar para los diferentes pases que ya se están realizando. Sin duda, el vuelo de estos “cuervos” comienza desde lo más alto de cara a esta temporada.

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