Calles y establecimientos cerrados en Cuéllar, en la primera noche del toque de queda. /C.N.
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La primera noche del toque de queda impuesto en Castilla y León ha tocado en fin de semana y en sábado, el día en el que la mayoría de las personas desconectan de la semana laboral y alargan unas horas sus encuentros familiares, con amigos o en lugares de ocio. Sin embargo, las circunstancias mandan y ante la grave situación que se está viviendo en todo el país, no queda más que obedecer y cumplir las restricciones de movimientos y confiar en que llegue una buena normalidad.

En Cuéllar así se ha entendido, y los cuellaranos vivieron una primera noche de toque de queda de ‘normalidad. El alcalde de la villa, Carlos Fraile, comentaba ayer por la mañana la ausencia de incidentes y destacaba el comportamiento de sus vecinos en estos momentos difíciles. El parte que le transmitió la Policía Local de Cuéllar al regidor reflejaba esa normalidad en las calles, “ni denuncias, ni sanciones, ni apercibimientos por fiestas ilegales, botellones, etc.”. Los agentes llevaron a cabo labores de vigilancia por toda la localidad para evitar que no se cumpliera la prohibición de salir de casa entre las diez de la noche y las seis de la madrugada, que se mantendrá en toda la Comunidad, al menos, durante catorce días. El alcalde también habló con la Guardia Civil, encargada asimismo de velar por el cumplimiento del toque de queda, y obtuvo la misma respuesta, normalidad en la primera noche.

Los cuellaranos muestran así su concienciación y responsabilidad ante una crisis sanitaria sin precedentes, para la que se ha comprobado que una de las mejores soluciones es la restricción en los movimientos de las personas. Carlos Fraile agradece y subraya la responsabilidad de los vecinos, en especial de los jóvenes de la localidad, que han sido consecuentes con las medidas establecidas, quedándose en casa, después de que en el pasado verano se produjeran algunos casos aislados de reuniones festivas, durante las “no fiestas”, cuyas sanciones están siendo en estas semanas tramitadas.

Por otro lado, el alcalde reconoce el mal momento que está viviendo la sociedad en general, y un sector, en particular, como es el de la hostelería, muy importante también para la economía cuellarana. Todos los vecinos sufren las restricciones impuestas, pero el regidor afirma que percibe “resignación” y “preocupación” en los responsables de establecimientos como bares y restaurantes, para los que esta situación es como “un jarro de agua fría”. Carlos Fraile admite que la pandemia está generando situaciones muy complicadas en las economías familiares y en empresas, pero confía en que las medidas establecidas frenen los contagios por coronavirus y se pueda seguir trabajando hacia una nueva normalidad.

Por el momento, los cuellaranos son conscientes de lo que hay y optan por quedarse en casa.