Llegan a Barbolla sus tradicionales fiestas en honor a Santa María Magdalena, con un rematado cartel de actividades culturales, gastronómicas y deportivas y actuaciones musicales. Un programa que antes se completaba con festejos taurinos. De hecho, se cumplen 20 años sin toros en esta localidad del nordeste de Segovia que actualmente cuenta con menos de 200 habitantes censados. Durante cuatro años, tomando como punto de partida el 1999, Barbolla acogió eventos taurinos, la mayoría becerradas y novilladas sin picadores impulsadas por la Escuela Taurina de Aranda de Duero (Burgos).

Cartel de la primera novillada sin picadores, celebrada en Barbolla en 1999.
Cartel de la primera novillada sin picadores, celebrada en Barbolla en 1999.

El primer festejo que albergó fue en las fiestas de septiembre de la Virgen de Soña de 1999, una exitosa novillada sin caballos para cuatro alumnos del centro arandino: Francisco Javier Molinero ‘Pacheco’, Rodrigo Velasco, Abraham Velasco ‘El Ribereño’ y Jesús Antonio Marín. Las reses a lidiar fueron de la ganadería de Victoriano del Río, de Guadalix de la Sierra (Madrid) -fruto de la relación que siempre ha tenido con el círculo taurino de Aranda-, hoy presente en las principales ferias de España y Francia y con numerosos premios conseguidos y avalados por la crítica.

Dada la buena acogida por parte del público local y de la zona, en julio del 2000, bajo la organización de la empresa Ribertoro (Pedro Chico) y la colaboración del Ayuntamiento, ya se celebraron dos festejos por Santa María Magdalena y la plaza de Barbolla fue siendo un punto clave en la evolución de los pupilos de la escuela ribereña.

El banderillero Eduardo Martín 'Jarochito', el año pasado en Cantalejo. / A.M.
El banderillero Eduardo Martín ‘Jarochito’, el año pasado en Cantalejo. / A.M.

De esta manera, además de los mencionados anteriormente, pasaron las por entonces jóvenes promesas Raúl Mateos, Rafael Díaz ‘El Rafa’ o Roberto Martín ‘Jarocho’, entre otros, que siempre iban acompañados por gente de la casa como el hermano de este último, el banderillero Eduardo Martín ‘Jarochito’. A medida que se iban sucediendo las citas taurinas en la localidad, también se anunciaron representantes de otras escuelas, llegados de Madrid (Gabriel Picazo, Manuel Libardo o Curro Marciel) o incluso de Francia (Cedric Viotti); así como la novillera Perla Piña, el vitoriano Daniel Ollora ‘El Dani’ o el segoviano Rafael Ayuso.

Arriba: Rafael Díaz 'El Rafa', Rodrigo Velasco y Abraham Velasco 'El Ribereño'; abajo: Rafael Ayuso, Roberto Martín 'Jarocho' y Francisco Javier Molinero 'Pacheco'.
Arriba: Rafael Díaz ‘El Rafa’, Rodrigo Velasco y Abraham Velasco ‘El Ribereño’; abajo: Rafael Ayuso, Roberto Martín ‘Jarocho’ y Francisco Javier Molinero ‘Pacheco’.

La plaza ubicada en la calle Sol, en la zona deportiva, enfrente del frontón y el campo de fútbol -al lado del río de La Hoz- y que hoy día es un parque, era la de la Escuela de Aranda. En un principio no tenía callejón y eran los burladeros los únicos puntos en los que se quedaban los actuantes mientras la lidia hasta que después se instalaron tablas y soportes fijos para que el coso se quedara en el municipio de forma permanente.

Este salto cualitativo del acondicionamiento del ruedo en términos de seguridad y estabilidad permitió albergar hasta dos novilladas con picadores, en las que el máximo protagonista fue Jarocho, actualmente una de las figuras del escalafón de plata. El de Huerta del Rey actuó el 23 de julio del 2000 junto a Luis Ángel Muelas, con utreros de Sepúlveda de Yeltes, y el 21 de julio de 2002, en la que sería la última gran cita taurina para el pueblo de Barbolla.

Roberto Martín 'Jarocho', en el mes de abril en una novillada en Valsaín. / A.M.
Roberto Martín ‘Jarocho’, en el mes de abril en una novillada en Valsaín. / A.M.

En esa fecha Jarocho cortó hasta cuatro orejas y un rabo y compartió cartel con los otros dos novilleros del momento: el toledano Reyes Ramón, que también triunfo (dos orejas y silencio), y el vallisoletano Roberto Carlos (vuelta y silencio). Según recoge la reseña del medio especilizado Mundotoro en aquella tarde, el cuarto astado de la ganadería de Trifinio Vegas fue reconocido con la vuelta al ruedo. La mejoría del ruedo también favoreció la contratación de rejoneadores y, en este apartado, llegó a tomar parte el jinete extremeño Juan Carlos Jiménez.

Por otro lado, a modo de broche final y con el objetivo de fomentar la afición, las novilladas se completaban con una suelta de vaquillas para el público más valiente. Además, la plaza de toros también acogía otro tipo de eventos como exhibiciones de corta de troncos, en las que llegaron a disputarse torneos. Asimismo, en meses fuera de las fiestas patronales, el coso de Barbolla recibió varios conciertos de grupos, en su mayoría rock o punk, como Manolo Kabezabolo, Disidencia, Koma o M.C.D., entre otros; aunque alguno tuvo que suspenderse por inclemencias meteorologícas en forma de lluvia.

Todo esto ocurrió hace más de 20 años cuando en Barbolla había toros, una efeméride que ya forma parte de la historia del pueblo.