Fachada principal del edificio Consistorial, que en su día fue cuartel de la Guardia Civil./A.P.

Habitualmente los pueblos de la sierra duplican e incluso triplican su población durante los meses de verano. Navas de Riofrío, siempre lo ha hecho, al contar desde hace muchos años con una asentada colonia veraniega. Este año, sin duda, por su excepcionalidad, ese periodo y esa permanencia se ha extendido prácticamente en todo el medio rural. El pueblo continúa manteniendo su idiosincrasia urbana, que le hace ser tan característico, por eso su casco urbano está incluido en el Catálogo de Bienes Protegidos de la Junta de Castilla y León, junto a otros cinco núcleos segovianos más (San Ildefonso, San Rafael, Sepúlveda, Pedraza y Riaza).

¿Pero cómo era el municipio hace cien años? Sin duda, durante todo el año, su actividad ordinaria era la ganadería (vacuno, lanar y equina), el mantenimiento de las dehesas, la prestancia de la línea férrea, y sus acogidas, con la mirada próxima del Palacio Real de Riofrío. Pero un periodo era diferente y especial a los demás: el verano.

La colonia de verano de Navas de Riofrío era muy concurrida en esta zona, junto a las próximas de San Rafael y San Ildefonso. El diario La Tierra de Segovia (julio de 1920), bajo el epígrafe, “dos cosas que no tiene ninguna otra colonia de la sierra”, habla de que “si Navas de Riofrío no es ya la principal de todas estas colonias, se debe a respetables intereses creados opuestos a su engrandecimiento merecido: la falta de terreno en venta”.

El cronista del diario hace mención a esas cosas prevalentes, como “la situación entre arboledas frondosas, coronadas por las montañas de ‘Peñaloso’ y la ‘Mujer Muerta’”. Apelando a la favorable situación de la colonia, “base de un prudente declive geológico que higiénicamente, favorece(…), al sistema de alcantarillado, que no son en modo alguno viables en otras cuencas citadas”. Otra de las originalidades que cita son las señoriales mansiones de las Navillas (…), “sus nobles casas solariegas guardan en el seno a familias aristócratas, que demuestran su alta alcurnia ejerciendo la humildad”. Es curioso, como en muchos comunicados oficiales, a la localidad se la denomina, Navas de Riofrío o las Navillas. En contra de lo que parece ahora la última, más popular y común.

También la Junta administrativa del pueblo, hace cien años, “puso en vías”, la inmediata realización del camino vecinal que uniría la colonia con la carretera de Hontoria, una carretera que fue muy deseada, un proyecto que estaba ya aprobado y felizmente se ejecutó. Asimismo el informador, asevera, que esta decisión debió ser uno de los motivos “por los que el alcalde de La Losa, dimitió seguidamente”, municipio al que pertenecía Navas de Riofrío, y del que se independizó en el año 1982.

Verano

La llegada de familias distinguidas a lo largo del verano a Navas de Riofrío era destacada por el periódico: los señores de Jequier y su encantadora sobrina Carmen; la señora de Oschwind y su bella hermana Nati; los de Varela; de Feu; de Barrios; los Juan Esquinardo y señora; los señores y señoritas de Sarto; los duques de Vista Hermosa, Alfonso Díaz de Ceballos, además se han trasladado a la residencia de su propiedad las aristocráticas monjas de la Asunción, acompañadas de ilustres jesuítas de Madrid, que en poco tiempo han conseguido hacer un hotel. También acuden los de Lamuza, López de Ayala, Arco o Esquinardo. Asimismo, se hace referencia a los alquileres, “las casas de hotelitos de alquiler están de bote en bote, algunas tomadas desde el mes de febrero, como el hotel de Los Perales, propiedad de Don Felipe Tarragato, que está ocupado por acaudalada familia suizo-mejicana, lo que contribuye a una plenitud muy próxima”, destaca la publicación. Entre las personas distinguidas también acuden a pasar la temporada estival, “la señorita Carmen García Loygorri, dama de la Reina doña Victoria, acudió en compañía de sus hermanas Asunción y Angelita. Así como el competente abogado de la Corte, Don Eduardo Trigo, a su paso para Suiza”. Sin duda un municipio con un carácter tanto urbano como rural.