Cristian Cerezo sostiene su premio sobre la muralla y con Cuéllar de fondo.
Cristian Cerezo sostiene su premio sobre la muralla y con Cuéllar de fondo.

Como cada año, el Festival de Publicidad Publicatessen, organizado por los alumnos de cuarto del grado de Publicidad y Relaciones Públicas del campus de Segovia, sirvió para premiar la creatividad en una gala llena de emoción. Entre todos esos galardonados se encuentra el joven cuellarano Cristian Cerezo Sanz, que además de demostrar su creatividad en una pieza audiovisual, ha querido romper una lanza en favor del mundo rural.

Cristian es alumno de cuarto, este año ha formado parte del departamento de diseño gráfico y audiovisual del festival, y ha cerrado la carrera con “el perfecto broche final”, como explica él mismo. El joven alumno de Publicidad ha creado una pieza audiovisual a la que ha titulado ‘Ruralidad es vida’ y que defiende precisamente eso, el mundo rural como una forma de vida digna y plena. En este vídeo, que a partir de hoy se puede ver en sus redes sociales, muestra lo más auténtico de la vida en un pueblo: desde la naturaleza hasta el trato directo con animales, todo con un audio muy especial: la voz de su abuela. A ella le agradece la inspiración, la ilusión, el apoyo incondicional y su disposición; de hecho, parte de su discurso de agradecimiento fue para ella, con unas emotivas palabras : “ojalá sea eterna”. Además de su abuela, su amiga desde la infancia, Laura Tejero, es protagonista de este vídeo; para Cristian, nadie mejor que ella para actuar, porque le aporta facilidad y, también, apoyo en cada idea. Y esta vez, la idea ha sido “honrar a los pueblos, porque siempre están olvidados, incluso mal visto cuando dices que eres de allí o que te gustaría desarrollarte profesionalmente en un pueblo”, explica Cristian. Por eso, con este vídeo ha querido dar visibilidad, “mostrar que no es tan feo como se pinta”. Ha mostrado una imagen “más idealizada de lo que es la vida con los animales, pero la realidad es que no distamos tanto de la realidad en la ciudad”, señala.

El trabajo ha sido arduo y así se intuye en la pieza final. La grabación duró tres días seguidos y se movió por Cuéllar, la presa del Batán o Cogeces del Monte, donde le facilitaron acceso a los animales. De Cuéllar sobre todo eligió pinares, y tras la grabación, la edición duró dos semanas más.

“Si pudiera desarrollarme profesionalmente en un pueblo, a mí no me importaría la idea”

Cristian ha ganado un curso en la afamada Escuela Complot de Barcelona, algo que aprovechará al máximo porque para el joven, la parte creativa de la publicidad es su predilección. Ya desde más joven mostraba sus dotes en la fotografía, continúa haciéndolo y moviéndose por este campo, también el del diseño gráfico, que le abrirá nuevos caminos. El hecho de continuar su trayectoria en la ciudad cree que será “algo inevitable”, pero afirma rotundo el hecho de que si pudiera desarrollarse profesionalmente en un pueblo, “a mí no me desagradaría la idea”; “creo que está bien trabajar fuera, ver lo grande por así decirlo, pero no me importaría estar en un sitio donde esté cómodo como el pueblo”. Para Cristian, y como bien refleja en su pieza ganadora, el pueblo tiene unos valores muy definidos. “Nos venden que la ciudad es lo mejor, pero creo que esa vida tan rápida, rodeado de mucha gente y prácticamente solo, se debía recoger en el vídeo”, indica. De lo rural destaca la tranquilidad, “conectar con lo natural, lo más verdadero”.

El joven alumno empieza una nueva etapa de formación y exprimir su creatividad, pero deja claro que sus raíces rurales son tanto un orgullo como un privilegio, el mismo que le ha servido de inspiración para ganar un premio Publicatessen. Cristian es otro de esos jóvenes talentos cuellaranos al que el entorno le ha enriquecido y que, sea cual sea su destino, valora la tierra en la que ha crecido, algo que seguro transmitirá en sus creaciones.