cotos regeneracion estacion esqui
Los trabajadores desmontan una de las tuberías que canalizaban el agua en la antigua estación de Valcotos. / EL ADELANTADO

Juan Vielva, director de la restauración de Cotos, un cuidado proceso de regeneración natural tras el desmantelamiento de la estación de esquí hace dos décadas, resume el reto que afronta en su futuro incierto Navaverrada “Si tiras la Cibeles, es muy fácil hacer otra; restaurar un mosaico de ecosistemas es muy difícil, pero sí que se puede”. Su confianza en la naturaleza llega a la categoría de certeza; como con los buenos amigos, no necesita ver el resultado para saber que la promesa se cumplirá. “Tardará su tiempo, pero la naturaleza siempre cumple. Devolvimos la montaña, tanto a Segovia como a Madrid”.

“Desde el año 87 había empezado a mermar la nieve. Ya era un negocio ruinoso”

Vielva, director del parque natural de Peñalara durante 24 años, explica el desmantelamiento de Cotos por la presión de grupos conservacionistas y por la “valentía política” de la Comunidad de Madrid, que expropió de forma forzosa 120 hectáreas de Valcotos, una estación de esquí que funcionó entre 1969 y 1999, en pos de “garantizar la protección y conservación de la flora y fauna”. Había una espada de Damocles: una sentencia favorable para levantar 1.000 pisos junto al único glaciar de la región que permitía la construcción de un volumen edificable de 295.000 metros cuadrados, en bloques de 20 metros de altura para alojamientos con un techo de población máximo de 3.885 habitantes, con sus correspondientes infraestructuras y servicios. Todo un órdago. “Era un espacio con una fragilidad tremenda y un gran mosaico de ecosistemas. Albergaba un porcentaje altísimo de la flora protegida de la zona. Y desde el año 87 había empezado a mermar la nieve. Ya era un negocio ruinoso”.

El plan de reconstrucción tenía una clara filosofía. “Nos interesa la calidad de la visita, el visitante que quiere impregnarse de la montaña y no el típico dominguero”, subrayaba Vielva en 2000. Hoy pone en valor conocer la naturaleza, la biodiversidad o valores como el paseo o el silencio. Y el legado de Giner de los Ríos y muchos grupos de montaña. “Nosotros dijimos que íbamos a quitar todos los tinglados de esta montaña herida y fomentamos actividades que no necesitaban instalaciones para que la gente disfrute de la nieve cuando nieva”. En total se desmontaron 5.750 metros de remontes, 65 pilonas, 20 edificios y se regeneraron seis pistas (24,2 hectáreas y 3.330 de longitud).

Especies protegidas

El expediente de expropiación de la Comunidad de Madrid citaba 63 especies protegidas en la finca de Valcotos. Había 331 especies de plantas vasculares, 131 de líquenes, 135 vertebrados y 91 mariposas diurnas. La región tenía bajo protección 29 especies de plantas y 34 de animales. La estación ocupaba aproximadamente una sexta parte de esta zona natural. Ante este panorama, uno de los grandes retos fue la revegetación para devolver a la zona su aspecto original. Uno de los hitos que convirtió esta restauración en un modelo pionero fue que recuperó entre un 75% y un 80%. Se plantaron 30.000 pies de matorrales, 13.000 de árboles y 50.000 plantas herbáceas. Algunas plantas surgieron de viveros colocados a gran altitud.

“¿Y si limpiamos los cortafuegos y nos llevamos los trozos de tierra?”

“Fue un proceso muy complicado”, subraya Vielva, que recuerda sus llamadas al Instituto Pirenaico de Jaca en busca de asesoramiento, pero no había precedentes. Se topó con muchos obstáculos, como que el frío y la nieve hacen que el periodo vegetativo sea muy corto. O que no había apenas semillas de la vegetación pasada. “Tuve gente deshaciendo las boñigas de las vacas para conseguir todo el material de semillas”. Y puso pequeñas parcelas de siega. Un día llegó la idea brillante: “¿Y si limpiamos los cortafuegos y nos llevamos los trozos de tierra?”. Esa capa vegetal, al estar en la misma orientación y altura, fue mano de santo. “Nos van a salir nada más echar la tierra. Efectivamente, funcionó. Plantamos mucho, es verdad, pero también recubrimos muchas superficies que estaban muy desnudas y alteradas”. Esa ayuda humana fue clave para el proceso.

EDITORIAL | Navacerrada

Las instalaciones de Valcotos se retiraron con vehículos; allí donde no llegaban, se emplearon animales de tiro. No todo quedó desmantelado, pues una cafetería se convirtió en el actual centro de visitantes de Peñalara. El proceso incluyó la recuperación de arroyos, pero por el camino quedaron restos glaciares de gran valor e importantes materiales milenarios. El tiempo demuestra que las zonas restauradas han progresado adecuadamente; en el telesilla de La Pradera se ha asentado el pino albar, así como el piorno en zonas más altas.

Pese al buen resultado, le queda una cuenta pendiente. “Intenté buscar pastores de verdad y poner rebaños de ovejas. No lo encontré, ya sabía yo que me iba a pasar”. Se cumplió la profecía: invadió el piorno, un arbusto que frustró su proyecto de crear praderas de tipo alpino. O al menos, praderas naturales típicas de cualquier zona de media montaña. “Igual algún día se consigue, todavía estamos investigando. Esos rebaños de ovejas bien manejadas… Habría funcionado muy bien. Es lo que más me ha dolido. Habrá pocos fallos en la rehabilitación, pero ese fue uno de ellos”. Otro reto es lograr el balance entre las espacies; controlar la amenaza de las invasoras y ayudar a que se instalen las autóctonas.

cotos regeneracion estacion
Un helicóptero realiza un traslado en una de las zonas de más altitud. / EL ADELANTADO

El futuro de Navacerrada

“No se trata solo de restaurar topográficamente y ahí te he visto; pasar unas máquinas lo sabe hacer cualquiera”

Una vez desmontadas las instalaciones de la Estación de Navacerrada –la fecha límite para que la empresa las retire es el 30 de octubre–, el primer paso es la recuperación topográfica. Siguiendo con la morfología, habla de “conseguir que los horizontes de los suelos sean muy parecidos”. Y después, el meollo de la vegetación. “Si conseguimos hacer todas esas etapas, la huella será la menor posible. El terreno es muy agradecido si le sabes dar lo que pide. No se trata solo de restaurar topográficamente y ahí te he visto; pasar unas máquinas lo sabe hacer cualquiera”. Habla del trabajo en la fauna, en el paisaje o la investigación. De aquellos años del Parque Natural de Peñalara surgió un centro de investigación con biólogos, ingenieros de montes, forestales o climatólogos. “Es fundamental que haya expertos sobre el territorio para que todo tenga continuidad”. Vielva, de 72 años, sigue trabajando como responsable del Centro de Investigación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Para él, la principal lección de Cotos hacia el camino que afrontará Navacerrada, si no hay vuelta atrás al cierre de la estación, es que la restauración debe hacerla “gente pegada al terreno” y huir de “grandes próceres del estudio” que no pasan del papel a la realidad, como la gran restauración del Puerto de Navacerrada que quedó en nada. “Si hace falta tirar de investigadores, como nosotros hicimos, pues claro, pero siempre ajustado a las necesidades del territorio. Hay que seguir unas pocas pautas muy medidas y mantenerlas”. Elogia los gestores de Valsaín y sugiere hacer equipos multidisciplinares segovianos-madrileños para aprovechar la experiencia de Cotos.

“Al principio de Valcotos se decían las mismas cosas que están diciendo ahora de Navacerrada. Pero si haces una buena restauración y una zona agradable, tienes mucho que ganar”. Como premio de su tarea, se queda con los pequeños gestos. “El mayor pago que he tenido ha sido ver emocionada a gente mayor, como yo, al borde de un camino. He visto a tres o cuatro con lágrimas y me acercaba a preguntar si les pasaba algo. Y te decían que estaban llorando de emoción porque pensaban que no iba a volver a ver esta montaña limpia”. Presume del aumento de visitantes, aunque el “mogollón” no sea el objetivo.

regeneracion estacion esqui cotos
Uno de los vehículos que participaron en el desmantelamiento de Cotos. / EL ADELANTADO

Un lugar masificado

Dos décadas después, suben a Cotos 150.000 personas al año; el 90% procedentes de Madrid. “En una ciudad invivible, por necesidad vital tienen que subir a la sierra, ya sea a la Boca del Asno o a Cotos. Lo que sí es cierto es que no hemos conseguido en las grandes ciudades darles una solución a los que simplemente buscan sentarse con una silla al borde de la carretera. En vez de especular tanto con el metro cuadrado, podríamos haber hecho grandes parques”. Habla de un perfil de usuario responsable y del daño que hace el 1% “que tira el papel” . Él, palentino, explica la filosofía de la ciudad pequeña. “No es que seamos mejores, pero tenemos más arraigo rural”.

Vielva sostiene que el esquí “es un elemento de dinamización económica allá donde se produzcan procesos de innivación importantes”. Habla de Pirineos o Alpes frente a zonas como Cotos, subvencionadas y escasas de nieve. “El calentamiento global no se lo ha inventado un político, está ahí”. De cara al futuro, Vielva elogia las características de la parte segoviana de Navacerrada para un centro de alto rendimiento: kilómetros de carretera a 1.800 metros al límite de hematocrito.

Entiende que haya voces contrarias al cierre de la estación de esquí. “Lo hacen con toda la buena intención, faltaría más, pero poco favor hacen al territorio si quieren mantener una cosa que no funciona”. Y recupera la frase que plasmaron en el cartel de obra de Cotos. Lejos de la habitual información pública, hicieron pedagogía. “Cada vez que quitemos un artilugio donde sobra, cada vez que restauremos un pedazo de naturaleza, no solo estaremos haciendo un bien al mundo, sino creando un escenario de libertad”.

7.300 firmas contra el cierre de Navacerrada

Más de 7.300 personas habían firmado este sábado en la plataforma change.org una propuesta contra cierre de la Estación de Navacerrada. “Con una buena gestión del Parque Nacional, los motivos del cierre son evitables. Si se consiguen llevar a cabo una modificación de infraestructuras en el Puerto de Navacerrada, podríamos mejorar y solventar los problemas que se acusan a la estación. Para poder llevar a cabo estas modificaciones es necesario seguir trabajando cada año en este lugar único”, subraya.

EDITORIAL | Navacerrada