Encierro de Cuéllar en ediciones pasadas./ c. n

Un nuevo encuentro tuvo lugar entre los colectivos participantes en el protocolo de encierros que se firmó en 2016 y que se ha retomado la pasada semana con intención de seguir avanzando. Con nuevas incorporaciones, como la coordinadora de peñas este año, Diana Callejo, Luis Tejero por parte del grupo de jóvenes cortadores, y Nuria Fernández por el de oposición del PP, los temas a tratar fueron concretamente dos: qué hacer en caso de que el encierro no entre, y cómo actuar si los toros desfallecen en la calle. Este último caso, hipotético y realmente extremo, solo se ha visto una vez en la villa, pero tal fue el revuelo que se contempla para actuar de manera correcta si se diera el caso.
Para el primer supuesto, el de que las reses no encaucen el tramo urbano, los colectivos pusieron alguna propuesta sobre la mesa, como la suelta de reses desde la Plaza de Los Coches hasta la de Toros con astados de probadilla, usar el corral ubicado en El Embudo para otro encierro o simplemente alargar la probadilla. Para la propuesta de soltar reses por las calles a una hora concreta, se plantean varios problemas: los permisos y los seguros, su encarecimiento, la burocracia y la legislación. En cualquier caso, se plantea fijar una hora concreta para que los espectadores sepan en todo momento qué ocurre si no entra el encierro. Desde la Entidad A Caballo y desde la oposición del Partido Popular abogan por mantener “la esencia del encierro”, respetar su forma natural y, continuar los festejos con la probadilla.

El otro tema trascendente es un caso extraordinario pero para el que se quiere estar prevenido, como explicó Francisco Salamanca, de la Peña Taurina El Encierro e instigador de este protocolo. Para ello, se cuenta con unos cajones opacos que el Ayuntamiento utilizaría en caso de necesitarlo. Sí se determinó como la mejor de las opciones la coordinación de efectivos de la Policía Local y Protección Civil para acordonar la zona; cerrar el paso a todas las personas ajenas a la organización y los trabajadores municipales para evitar así cierto escándalo es una de las prioridades para salvaguardar la buena imagen de los encierros de Cuéllar. No obstante, la opción de algunos presente fue que se debe asesorar a quien toma la decisión final, porque “los toros avisan” y algunos creen que esta situación de 2015 se pudo haber evitado. Sin embargo, se mira al futuro y a un caso extremo que desean no se vuelva a repetir.

La próxima cita, pendiente de resolver los temas burocráticos y legislativos para decidir sobre si el encierro no entra, tendrá lugar en dos semanas, con otra reunión de los colectivos participantes en los encierros de Cuéllar. Estos siguen buscando la manera de proceder que más favorezca al festejo, su imagen, corredores, caballistas y vecinos, implicados todos en este acontecimiento.