Centenares de personas condenan en Torrecaballeros y La Granja la violencia

Los compañeros y amigos de las víctimas expresaron su solidaridad con los familiares de los fallecidos

Varios centenares de personas participaron ayer en sendas concentraciones en La Granja y en Torrecaballeros para condenar la violencia y mostrar su repulsa por el último suceso que acabó con tres fallecidos de una misma familia en su domicilio de Torrecaballeros.

La primera concentración tuvo lugar en la Plaza de los Dolores de La Granja de San Ildefonso, donde compañeros del joven Carlos Z.S., de 16 años, expresaron su pesar y su rechazo a la violencia y para recordarle.

Ante la fachada del Ayuntamiento, la reunión estuvo protagonizada principalmente por alumnos y profesores del Instituto de Bachillerato ‘Peñalara’, donde el joven cursaba Primero de Bachillerato, y donde había realizado también los cursos de ESO. Todos manifestaron su repulsa hacia la violencia y su solidaridad con las víctimas y con sus familiares.

Los estudiantes, profesores y padres de alumnos se reunieron y permanecieron cinco minutos en silencio. También asistieron representantes del Ayuntamiento, de la Subdelegación del Gobierno, de la Junta, del Ceneam y de algunas centrales sindicales.

Los jóvenes lucieron carteles con frases como ‘Siempre en nuestro corazón’ o ‘Los amigos nunca se pierden’. También portaron carteles con la foto y con el nombre de su compañero.

Posteriormente, el director del centro, Francisco Gozalo Viejo leyó un manifiesto en representación de toda la comunidad educativa, en el que advirtió de que los ciudadanos “nos estamos acostumbrando ante la repetición e inmediatez de tanto acto violento”. Por ello pidió a los gobiernos que entre sus objetivos prioritarios “esté fomentar la paz y la concordia”.

También hizo autocrítica y dijo que la “escuela es el lugar más idóneo para empezar a trabajar, desde la Educación Primaria hasta al Universidad”. Y abogó por que en el Instituto continúen con más firmeza las actividades para la resolución de conflictos a través de la mediación y el diálogo.

Gozalo recordó que desde el Instituto se está trabajando para intentar que se normalice la situación lo antes en el centro, y que se ha puesto a disposición de los alumnos el servicio de una orientadora educativa.

En el centro educativo están matriculados 450 alumnos, de los que la mitad acude cada día en transporte escolar desde otros municipios de la comarca, y Carlos era uno de ellos. Su expediente académico era uno de los más destacados.

Por su parte desde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos, (Ampa) sus portavoces, Mercedes Chueca y Teresa Montes, recordaron especialmente a la madre como una mujer “muy implicada y preocupada por las tareas de su hijo, y de un carácter muy agradable”. Además dijeron que sus hijos, los compañeros del joven fallecido, se encontraban muy apenados y que estaban utilizando las redes sociales como Tuenti para desahogarse mutuamente.

Más tarde las muestras de repulsa y los recuerdos más emocionados se trasladaron a la Plaza Mayor de Torrecaballeros, donde volvieron a reunirse vecinos, amigos de la familia y compañeros del joven fallecido. Con una mayor presencia de instituciones públicas, no faltaron tampoco a esta otra cita los representantes de diferentes partidos políticos, sindicatos o ayuntamientos de la zona.

Algunos de los participantes repartieron lazos negros, y los estudiantes que se trasladaron desde La Granja volvieron a mostrar carteles y fotografías de su compañero Carlos.

A las muestras de solidaridad de los últimos días se sumaron ayer las de la Asociación de Mujeres para la Igualdad en Segovia (Amis), que añadió que mantiene su compromiso para contribuir a la erradicación de la lacra social que es la violencia doméstica.

Incinerados los cuerpos de las víctimas

Los restos mortales de los tres miembros de la misma familia que aparecieron muertos en Torrecaballeros, en el primer caso de violencia de género del año, fueron incinerados ayer por la tarde en crematorios de Valladolid y Ávila. Los cadáveres fueron trasladados desde el Tanatorio San Juan de la Cruz de Segovia, hasta las capitales del Pisuerga y del Adaja, dado que no existe crematorio en la provincia de Segovia. En Valladolid se incineraron los cuerpos de la mujer y el hijo; y en Ávila el del padre de familia. Las cenizas fueron luego entregadas a sus respectivas familias.

Entretanto, el Juzgado de Instrucción número 5 de Segovia, que se ha hecho cargo de las diligencias judiciales, acordó decretar el secreto del sumario en la investigación sobre la muerte de la mujer y su hijo, presuntamente asesinados de varios tiros de escopeta por el padre del joven y marido de la primera. De este mo no han trascendido las conclusiones de las autopsias, según afirmó ayer la subdelegada del Gobierno en Segovia, María Teresa Rodrigo.