Iglesia de la Inmaculada Concepción de María. / José Antonio Santos
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La pequeña localidad segoviana de Castro de Fuentidueña, con 33 habitantes censados pero solo 17 viviendo de manera permanente, se encuentra a una altitud de 1106 metros sobre el nivel del mar y está ubicada en el inicio de la Sierra de Pradales, entre la Meseta y la ribera del Duero.

Esta especial ubicación ha favorecido a lo largo de sus historia, su arraigada tradición vitivinícola que se ha visto animada por sus bodegas escavadas bajo tierra en las laderas del Cerro de Santa Lucía, donde se ha producido una importante cantidad de vino aunque, en los últimos años, desde que las viñas han dejado de ser habituales en este paisaje, las bodegas han sido transformadas en “merenderos”, donde se disfruta, junto a familiares y amigos, del tiempo de ocio acompañados de buenos asados.

Es un hecho que el nombre de Castro de Fuentidueña comienza hablado de campamento, “castrum”, “castro”. La primera noticia que le llegó al mundo sobre esta población fue del siglo X, año 943, cuando Asur Fernández, Conde de Monzón, donó el término de Fuente Adrada, hoy Torreadrada, al Monasterio de Cardeña. Cuentan que entonces, aquella pequeña aldea se conocía con el nombre de Castro de Fratres o, lo que es lo mismo, Castillo de Frailes. Ya en el siglo XIII, en el año 1247, pasó a denominarse El Castro y, tiempo después, gracias a la cercanía a Fuentidueña, se añadió este apellido al nombre de la localidad.

Castro de Fuentidueña, forma junto a Castrojimeno y Castroserracín, el famoso triángulo de los tres Castros y contó con un poblado, hoy desaparecido, con el nombre de San Juan de Pospedralo.

La localidad tiene un entorno privilegiado y en pocos kilómetros a la redonda, se concentran algunos de los mejores vinos y asados de Segovia, por ser tierra de vinos únicos y ganado ovino extraordinario. Además, por su especial ubicación, puede convertirse en “campo base” a la hora de realizar una provechosa visita a lugares tan impresionantes como las Hoces de Duratón o a poblaciones cercanas en las que encontramos ejemplos increíbles de arquitectura románica, de características únicas en este rincón de la provincia.

Castro de Fuentidueña se encuentra a 80 km de Segovia, a 140 km de Madrid y a solo 31 km de Peñafiel, cuna del uno de los vinos más conocidos en el mundo, Ribera del Duero, y a 20 km de Sepúlveda, lo que le sitúa en una zona de pleno interés turístico a nivel nacional.

Este municipio tiene un manantial conocido por el nombre de La Salvadora y, aunque nunca su población ha sido numerosa, su ubicación y su entorno hacen que los fines de semana y los periodos vacacionales, el número de habitantes se multiplique por diez, nos dice su alcalde, “hay un grupo de gente joven, con niños, que vienen al pueblo con frecuencia”. El alcalde, también afirma que en esos momentos, la población de Castro de Fuentidueña “podría multiplicarse por 10, alcanzando los 300 vecinos” añadiendo que “es lo bueno que tiene este pueblo, ha tenido una repoblación muy grande, hay mucha gente joven y muchos niños, que vienen los fines de semana”.

La Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña, a la que pertenece, se compone de veintiún pueblos que invierten los beneficios de la explotación de los bienes comunales en prestar servicios a sus habitantes, como la recogida de basuras. También ponen al servicio de los Ayuntamientos la maquinaria necesaria para la realización de diferentes trabajos.

PATRIMONIO

El principal patrimonio de este municipio es su entorno, único y rodeado de otros municipios únicos pero además, en Castro de Fuentidueña cuentan con la iglesia de la Inmaculada Concepción de María, cuyo origen fue románico, conservando de aquella época su portada con tres arquivoltas, algunos canecillos en la fachada, algunos capiteles en el interior del templo y unos frescos de la época en los que se representa la Sagrada Cena.

En esta iglesia también se custodian varios objetos de orfebrería como una cruz procesional realizada en el siglo XVIII por el platero, nacido en Cuéllar, Juan Antonio Sanz Delgado.

Por otro lado, el alcalde nos comenta que la imagen de Santa Lucía, que hoy se encuentra en la iglesia, antiguamente se guardaba en su propia ermita, en el alto del Cerro de Santa Lucía, donde se encuentran las bodegas. De este pequeño templo ya no queda nada salvo los restos de su antigua cimentación. Hoy, algunos vecinos, están comenzando a moverse para solicitar que esta ermita de Santa Lucía se ponga de nuevo en pie.

EL EMPECINADO

Juan Martín Díez, llamado El Empecinado (1775-1825), héroe en la Guerra de la Independencia española como jefe de una de las guerrillas que derrotaron, en varias ocasiones, al ejército de Napoleón, nació en la localidad de Castrillo de Duero, actualmente en la provincia de Valladolid pero, que en aquellos días pertenecía a la provincia de Burgos.

Su relación con Castro de Fuentidueña, localidad que se encuentra a 26 km de Castrillo de Duero le llega a través de la familia de su padre pues, en la partida de bautismo de El Empecinado, el sacerdote de la parroquia de la localidad natal de Juan Martín Díez, que redacta la misma, indica de modo claro que Juan Martín Díez es hijo de Juan Martín y Lucía Díez, “él, natural de Castro de Fuentidueña y ella de Castrillo de Duero”. En el mismo documento, el sacerdote añade que “sus abuelos paternos, Juan Martín y Micaela San Cristóbal, son naturales de Castro de Fuentidueña”.

El Empecinado se encuentra ligado a varias localidades segovianas en las que luchó durante la Guerra de la Independencia, como Sepúlveda o Pedraza, en los primeros años de la contienda al mando de su guerrilla con la que dañaba las líneas de comunicación y suministro del ejército francés, interceptando correos y mensajes del enemigo y apresando convoyes de víveres, dinero, armas…

Tanto daño hizo El Empecinado al ejército de Napoleón, que nombraron al general Sigisbert Hugo “perseguidor en exclusiva del Empecinado y sus gentes” Juan Martín Díez, El Empecinado, nació en septiembre de 1775 y, murió ahorcado en Roa (Burgos), en agosto del año 1825, víctima del absolutismo de Fernando VII. Su figura fue tratada por el gran escritor Benito Pérez Galdós en su novela “Juan Martín El Empecinado” y en parte de Los Episodios Nacionales. Su imagen, ha llegado a nosotros a través del retrato que realizó de este personaje histórico el gran maestro Francisco de Goya.

FIESTAS

La fiesta principal en la localidad, Santa Lucía, se celebra en los últimos días de julio y los primeros de agosto, aunque la fiesta original es el día 13 de diciembre. Debido a la escasa población de esta localidad, sobre todo durante el invierno. L a festividad de Santa Lucía ha sido trasladada a los meses en los que la población es mucho mayor, gracias al periodo vacacional, manteniéndose una pequeña celebración en su día oficial. Por otro lado, esta población, principalmente agrícola y ganadera, celebra el día de San Isidro Labrador, el 15 de mayo.

Las fiestas, la contratación de la música, lo hace el Ayuntamiento al igual que “la hamburguesada” que disfrutan todos los vecinos pero, la asociación cultural Santa Lucía se encarga de organizar las actividades dirigidas a los mayores, a pequeños, juegos, carreras de sacos, de bicicletas y el día de la Gastronomía, jornada en la que cada habitante de Castro de Fuentidueña prepara un plato diferente (comida o postre….) y, no solo se hace un concurso entre todos los platos que se presentan, también después, entre todos, organizan un festín con los platos presentados.

DÓNDE DORMIR EN CASTRO DE FUENTIDUEÑA

En un lugar como el que ocupa este municipio es lógico pensar que hay posibilidades de disfrutar de su entorno y tranquilidad durante unos días.

Existen varias casas rurales o apartamentos turísticos que nos permiten acercarnos a este rincón de la provincia como “El Encuentro del Duratón”: Una vivienda privada, perfectamente equipada, con capacidad para 23 personas.

“Gemelas del Duratón”: Dos casas independientes que pueden ser alquiladas juntas o por separado, con 14 plazas cada una de ellas. “La Sirena Perdida”: Cuatro viviendas con varias capacidades que suman hasta 20 plazas, el complejo cuenta con un gran patioy, “Santa Lucía”: Un apartamento rural con capacidad para 6 personas.

A estos establecimientos se sumaban hace un tiempo, otras dos casas rurales que eran propiedad del Ayuntamiento pero, con el tiempo, han pasado a ser alquiladas de continuo.

CASTRO DE FUENTIDUEÑA HOY

El alcalde de la localidad desde 2007 es Jesús Vaquerizo Rojas (PP), comenta que esta pequeña localidad, dedicada a la agricultura y a la ganadería, carece de algún restaurante que permita a sus visitantes poder disfrutar de la gastronomía de la zona pues, aunque la población se encuentre rodeada de varios puntos clave en el turismo de esta zona con servicios de gran calidad, beneficiaría mucho al pueblo y a los visitantes.

RECETA

Para terminar, recogemos una receta accesible y adecuada, propia de la gastronomía tradicional, “Berenjenas rellenas de carne picada”.

Es un plato muy sano que se realiza a base de carne picada de ternera y cerdo, con bechamel.

Ingredientes para 4 personas: 4 berenjenas, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 pimiento rojo, 300gramos de carne picada de cerdo, 300 gramos de carne picada de ternera, 500 gramos de tomate triturado, 1 cucharadita de orégano, 70 gramos de harina, 1 litro de leche entera, una cucharada de nuez moscada, 100 gramos de pan rallado, sal, pimienta y aceite de oliva.

Modo de prepararlo: Se cortan las berenjenas por la mitad, a lo largo tras quitarles el tallo, y a cada mitad le realizamos unos cortes en forma de rejilla con un cuchillo. Se pone un chorrito de aceite sobre las berenjenas y se colocan el horno, precalentado a 180 grados, y lo dejamos durante 20 minutos.

Cuando se templan, con una cuchara se retira la pulpa o carne de las berenjenas, manteniendo la cáscara intacta (al estar horneada será muy fácil).

En una sartén, con un poquito de aceite, a fuego suave, se rehogan los ajos, la cebolla y el pimiento rojo, todo bien picado. Se salpimenta y se deja en la sartén durante 15 minutos, después, se añade la carne picada y se va mezclando con la verdura rehogada. Tras unos minutos, se añade el tomate triturado y el orégano y se deja cocinar durante 30 minutos, hasta que se evapore el agua que ha soltado el guiso.

Mientras ese paso se va completando se hace una bechamel ligera con la mantequilla, la harina y la leche y, cuando esté hecha se añade nuez moscada y, se reserva.

Se rellenan las cáscaras de berenjenas con el preparado de verduras y carne y, después, se pone por encima de cada berenjena la salsa bechamel. Se espolvorea cada una con queso rallado y se introduce de nuevo en el horno, en función grill, a 200 grados y, en diez minutos estarán gratinadas.