La manifestación tuvo lugar en la Plaza Mayor de Santa María la Real de Nieva. / Alfonso Fuentes
Publicidad

Alrededor de 150 personas se manifestaron el pasado domingo en la Plaza Mayor de Santa María la Real de Nieva contra la decisión de la alcaldesa, Pilar Ares, de mantener cerrada la piscina municipal este verano. Algunos vecinos simularon estar tomando el sol en toallas como si de la piscina se tratase.

Desde Alcaldía tomaron esta decisión, que fue emitida a través de un Bando Municipal, por motivos sanitarios para salvaguardar la salud de los vecinos ante la Covid-19. Para los manifestantes esta decisión no es “creíble” puesto que el bar de la piscina sí que está abierto al público, pero el césped y el vaso no.

En un principio sí que estaba prevista la apertura de las instalaciones pero con la condición de dar un paso hacia atrás si fuese necesario por prevención y cautela. “Entiendo las quejas vecinales pero no las comparto. Pensábamos abrir la piscina el 10 de julio, fecha que propusimos en junio para poder observar el avance de la crisis sanitaria pensando en una constante mejora. Desde el Ayuntamiento hemos tomado la decisión de no abrir por el momento estas instalaciones por los constantes rebrotes y multitud de contagios que están sucediendo en nuestro país”, recalca Pilar Ares.

Desde el Consistorio destacan que en el municipio ha fallecido más del tres por ciento de la población por Covid-19. “Somos una población muy envejecida, pertenecemos a la España rural, muchos son personas de riesgo y estamos en la obligación de cuidarles. Mientras la situación sanitaria siga como en la actualidad, no vamos a dar marcha atrás en esta decisión. Queremos preservar la salud de los vecinos. Si los rebrotes siguen en aumento vamos a seguir firmes en nuestra decisión. Ojalá podamos decir que vamos a abrir en agosto porque eso significaría una mejora de la situación epidemiológica”, recalca la regidora.

Cabe recordar que la demarcación de servicios territoriales de Carbonero -a la cual pertenece la piscina de Santa María- está formada por un total de 23 piscinas, de las cuales solo ocho han sido abiertas al público este verano. “La gran mayoría de protestantes son veraneantes, gente de fuera y tengo que cuidar a mi gente, a la de los 365 días del año. Al igual que hay gente que protesta, también he recibido multitud de mensajes y llamadas no solo para darme su apoyo, sino para decirme que no esperaban otra cosa por parte del Ayuntamiento”, asegura Ares.

El motivo primordial del Consistorio para mantener su postura es el de la salud pública, pero también apelan a la debilitación económica que sufrirían los autónomos y trabajadores de la zona en caso de producirse un rebrote con su posible confinamiento.

 

RECOGIDA DE FIRMAS
El pasado 17 de junio varios vecinos de la localidad realizaron una recogida de firmas online a través de la plataforma Change.org y que cuenta ya con más de 50 firmantes. También han depositado hojas de firmas en el bar Tangolio, bar M-50, bar de la piscina, estanco, farmacia y panadería. Estas hojas se van a presentar en el Ayuntamiento para solicitar la apertura de la piscina acatando las condiciones de seguridad o, por el contrario, que se den unos argumentos sólidos y coherentes que defiendan el cierre.

Además, realizaron un escrito dirigido a la alcaldesa en el que mostraban su disconformidad por la no apertura de la Piscina Municipal que también van a presentar junto a la recolecta de firmas. Todo esto se llevó a cabo tras una primera reunión de un grupo de vecinos con Pilar Ares en la que no recibieron, bajo su criterio, argumentos consistentes que sostuviesen la decisión de no abrir la piscina.

 

MOTIVOS DE LOS VECINOS
“Tanto la Administración central como la Autonómica, permiten la apertura de estos espacios bajo ciertas condiciones de seguridad. Condiciones que entendemos pueden llevarse a cabo”, destacan los vecinos de Santa María.

Señalan también que las alternativas de ocio durante el verano en el municipio son escasas y que “el cierre de la piscina obliga a los vecinos a confinarse en sus casas durante un elevado número de horas, ya que las temperaturas estivales no acompañan a realizar otra actividad distinta a un refrescante baño. Con el miedo que a todos nos ronda acerca de una vuelta al confinamiento en un futuro no muy lejano, entendemos que el cierre de la piscina adelanta este confinamiento para los vecinos del municipio”, afirman.

Otro de los motivos que exponen es que con la apertura de las instalaciones se evitarían los desplazamientos masivos de los santamarieños a las poblaciones aledañas que sí han optado por la apertura de sus piscinas, como es el caso de Nava de la Asunción, Sangarcía o Bernardos. “No creemos que sea un riesgo mayor la estancia en la piscina con la distancia de seguridad que en una terraza junto a otras 25 personas, o bien en la plaza o el parque donde esas distancias de seguridad no están delimitadas como podría estarlo en la piscina, por ejemplo, con la división en parcelas”, sentencian los contrarios al cierre.