Horno de pan en el Museo de Arcones. / G.Herrero
Horno de pan en el Museo de Arcones. / G.Herrero

Las hundas y la trashumancia son, sin lugar a duda, dos de las señas de identidad de Arcones. Para quien no ha oído hablar de las hundas se debe decir que se trata de depresiones, más o menos circulares, resultado de la disolución o hundimiento de las calizas, por acción de las aguas que se infiltran o circulan bajo la superficie. En Arcones existen dos conjuntos de hundas: las situadas frente a la dehesa del pueblo, al norte del término municipal; y las llamadas ‘de Las Matas’, al sur. Por lo que respecta a la trashumancia, durante siglos ha sido el principal modo de vida de los habitantes de este pueblo serrano.

Hace ya unos cuantos años, alguien en Arcones tuvo la idea de unir estos dos recursos, hundas y trashumancia, creando un pequeño museo, en las antiguas escuelas, que tiene precisamente ese nombre, ‘Museo de las Hundas y la Trashumancia’. Aunque, a priori, pueda parecer que no tienen nada que ver entre sí, la actual alcaldesa, Laureana Martín, aprecia múltiples conexiones, entre ellas la de que los pastores, tras el esquileo “metían a las ovejas a las hundas para quitarlas la roña”.

En cualquier caso, lo más importante es que Arcones ha utilizado dos de sus recursos —la riqueza geológica y la cultural— para ofrecer una interesante exposición a los turistas. “La propia gente de aquí ha ido cediendo piezas que muestran cómo era la vida tradicional antaño”, indica la regidora del pueblo, quien no para de agradecer la colaboración vecinal.

En el museo se ofrece, para empezar, una explicación didáctica de lo que son las hundas. Y, a continuación, se muestran numerosas escenas, principalmente pastoriles. Entre ellas, una red para guardar las ovejas; la reconstrucción de uno de los característicos chozuelos en los que se dormía; una soga elaborada con crines de yegua o un par de calcetines hechos por un pastor en su tiempo libre.

Pero el pequeño museo da mucho más de sí. También cuenta con la reproducción de un horno de cocer el pan, una alcoba o algunos útiles relacionados con el lino.
La propia alcaldesa es quien se encarga de abrir las puertas y dirigir la visita guiada. Los domingos, invariablemente, a las 11,30 horas, comienza el paseo. “Se de memoria lo que tengo que decir, me lo han contado muchos pastores, y además gente de mi familia”, asegura la regidora, a quien la gustaría incrementar el número de visitantes.

En su deseo de promocionar el museo, Martín espera contar con la colaboración de la asociación ‘Segovia Sur’, si bien ella quiere dar un paso más y utilizar parcialmente las instalaciones para crear una escuela de peón de servicios múltiples. “Son usos del edificio compatibles”, insiste la alcaldesa, quien antes de acabar la conversación reitera su disposición a explicar a quien lo desee la importancia de las hundas y el valor de la trashumancia, pues “así ayudo a mi pueblo”.