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El Espinar es un lugar mágico”. Carlos Núñez, uno de los músicos españoles más reconocidos y laureados de la historia, se entrega a la magia de la villa en la que sus abuelos vivieron y construyeron su casa y a la que vuelve de nuevo en esta ocasión para ofrecer uno de los últimos conciertos de su gira de Navidad el próximo 26 de diciembre en el auditorio Menéndez Pidal.

Tras una larga trayectoria en la que ha puesto en el mundo el sonido de la gaita y la música de raíces celtas, Núñez llega a El Espinar para mostrar al público su última experiencia muisical, en la que ha recuperado los instrumentos que el Maestro Mateo esculpió en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, incorporando sus sonoridades a su música.

La fídula -precursora del violín- y el ‘Carnix’, son algunos de los instrumentos que se incorporan a estos conciertos, que comenzaron el pasado 22 de noviembre y que conlcuirán el 12 de enero en el Teatro Circo Price de Madrid.

Núñez no oculta su satisfacción al asegurar que este concierto es “un viaje en el tiempo” en el que el público puede escuchar la evolución de 3.000 años de música a través de las distintas sonoridades que incorporan los instrumentos recuperados a través de esta iniciativa.

La fídula -precursora del violín- y el ‘Carnix’, son algunos de los instrumentos que se incorporan a estos conciertos

Así, asegura que el carácter didáctico “es más que una opción, es una necesidad en cada uno de los conciertos, porque el público agradece el esfuerzo realizado y se interesa por estos nuevos sonidos y las alternativas que ofrecen”.

La propuesta de Núñez viene avalada por músicos como Jordi Savall, que ha colaborado con su grupo Hesperion XXI en esta iniciativa haciendo sonar estos instrumentos “nuevos y antiguos”, y con la colaboración de músicos como Abraham Cupeiro, uno de los poquísimos intérpretes del carnix celta en el mundo o Jon Pilatzke, violinista y bailarín de The Chieftains, una de las bandas de música celta más importantes del mundo.

Núñez define la repercusión de su propuesta como una “onda expansiva” que hace posible su extensión a todo el mundo debido a su variante arqueológica. Así, señaló que en España “tenemos la llave mágica para poder hacer algo con esta música que no puede hacerse en otros países, ya que el legado que poseen nuestros museos y el excelente trabajo de los investigadores hace posible encontrar mucha documentación sobre este aspecto”.

El entusiasmo del autor de ‘A irmandade das estrelas’ -el disco que le llevó a la fama internacional y del que este año se cumple su vigésimo aniversario- es palpable en cada una de sus palabras, y no duda en asegurar que la música celta “es de larga duración, a tenor de la historia y de los documentos escritos que tenemos”.

“Pese a su antigüedad, yo diría que estamos empezando a descubrir la música celta -asegura- y por ello es conveniente seguir ahondando en este terreno de investigación musical y llevarlo al público sin perder el sentido del espectáculo”, asegura Núñez.