El rejoneador Raúl Martín Burgos y Saúl Sanz salen en hombros de la plaza de Cantalejo. / ÁLVARO MZ
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Cantalejo se rindió ante su joven promesa local. La presentación del becerrista Saúl Sanz ante sus paisanos se saldó con un balance de cuatro orejas y un rabo, en una tarde en la que destacó con el segundo de su lote de la ganadería de Ricardo Fernández Fontán, premiado con vuelta al ruedo. La disposición y entrega del briquero se vieron reflejadas con tafalleras, pases de pecho y toreo por bajo de mucho gusto, que lanza como carta de presentación para futuros festejos. Triunfó junto con el rejoneador Raúl Martín Burgos, que paseó dos trofeos, en una tarde en la que completó el cartel Roberto Armendáriz, que sustituyó al lesionado Óscar Borjas, pasando totalmente desapercibido.

El primero en tomar parte fue Sanz, que se presentó ante sus paisanos con garbo; aunque con los nervios y las carencias lógicas de quién empieza en este mundo. Para la ocasión, lidió un becerro jabonero justo de fuerza, pronto y que planteó una rebrincada embestida como consecuencia de su zancuda morfología. Brindó a su madre y derrochó ganas con la muleta, destacando los remates tanto por alto con el pase de pecho como por abajo con el desprecio. Finalizó de media estocada a la segundo que le valió para pasear las dos primeras orejas de la tarde ante la fuerte ovación de su público.

El segundo de su lote salió en la línea del hermano, pero con más nobleza y clase. Sanz reclamó la atención del respetable con un vistoso quite por tafalleras. Después firmó una serie de tandas por el derecho de buena composición, hundiendo el mentón en los pectorales, mientras que al natural se mostró un tanto embarullado. Abrochó la faena con circulares, manoletinas y un cambio de mano supremo. Estocada trasera y dos orejas y rabo. Al animal se le dio la vuelta al ruedo.

El primero de la lidia a caballo fue un astado gordo, corto de manos, con celo y buen son en los primeros trances, que apretó en tablas a Martín Burgos. En banderillas se apagó y el jinete madrileño tuvo que tirar de él, provocando el cite para clavar con facilidad y una medida colocación incluso con las cortas. Bajonazo y un trofeo. El par de su lote salió más chico como es habitual y no le ofreció complicaciones, que tiró de pirotecnia para ganarse al público con pares a dos manos, cortas al violín y rosas. Paseó un apéndice, pese a tener que hacer uso del descabello.

Lomirecto, aunque desarrollando morrillo, bajo y brocho de cuerna fue el tercero, que correspondió a Armendáriz. El navarro hizo honor al rejón de ‘castigo’, pero por su mala colocación, y el burel quedó mermado. Con los rehiletes, así como en la suerte suprema, no mejoró la ejecución y el trasteo quedó totalmente deslucido. Silencio. Con el que cerró plaza, estuvo desconfiado y tampoco terminó de acoplarse. Silencio.

JUAN ORTEGA, POR TOMÁS CAMPOS

El diestro extremeño Tomás Campos, anunciado en un principio en la feria briquera, tuvo que cortar la temporada tras fracturarse la tibia y el peroné de la pierna izquierda y el quinto metacarpiano en Cenicientos. El sustituto para mañana será el torero sevillano Juan Ortega, que viene de torear en Las Ventas en la festividad de La Paloma.

FICHA

Plaza de toros de Cantalejo. Segunda de feria. Festival. Un tercio de entrada. Astados de Ricardo Fernández Fontán, bien presentados y de juego desigual. El noble y enclasado segundo becerro, premiado con la vuelta al ruedo.

Raúl Martín Burgos, una oreja y oreja.

Roberto Armendáriz, silencio y silencio.

Y el becerrista local Saúl Sanz, dos orejas y dos orejas y rabo.