Cantalejo: Cinco años de una Leyenda motera

La principal concentración motera de segovia cumple un lustro desde la primera reunión, que abrió una oportunidad y una cita que se ha consolidado en el calendario de los aficionados al mundo de las dos ruedas

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Fue en enero de 2016 cuando Cantalejo ponía a prueba su capacidad para ser sede de una concentración motera de altura. Desde entonces, la cita ha continuado y tras cinco años de exitosas celebraciones se ha consolidado en la localidad briquera.

Entonces se anunciaba con la esperanza de que se reunieran entre 2.000 y 3.000 moteros ese fin de semana, el siguiente a las fiestas de Reyes. Pero el resultado fue mucho mayor. A pesar del mal tiempo de esa vez, con frío y lluvia casi todos los días, la primera reunión motera en El Hoyal salió a flote, y con nota sobresaliente. El pinar, el suelo arenoso que filtró los litros y litros de agua caídos, soportó las inclemencias y mostró que era un lugar ideal. La organización, el Motoclub La Leyenda, vio el acierto del emplazamiento.

Los inicios de algo nuevo nunca son fáciles. Al alcalde de Cantalejo entonces, Máximo San Macario, esta elección le costó algún que otro disgusto, pero al final, el buen resultado le reportó una satisfacción que los organizadores le agradecieron con un reconocimiento oficial al final de la celebración.

El Ayuntamiento preveía ya una actividad turística especial y por ello facilitó el que los establecimientos públicos de la localidad pudieran ampliar hasta dos horas el límite de cierre de sus locales con motivo de la concentración motera. La extensión del horario fue solicitada por el Ayuntamiento y la Junta la autorizó en virtud de la Ley de Espectáculos y Actividades Recreativas de la Comunidad, puesto que entendía motivada la petición por circunstancias especiales. Así se permitió a los establecimientos la apertura durante dos horas más sobre el horario máximo de cierre previsto para cada tipo de negocio, según la resolución de la Delegación Territorial de la Junta en Segovia. Con esta iniciativa se pretendía apoyar a los empresarios locales, que vieron cómo ‘La leyenda continúa en Cantalejo’ se convertía en uno de los fines de semana con más movimiento, junto a las fiestas patronales de agosto.

José Tovar, de la empresa Naturaltur, que vio enseguida la oportunidad que daba a Cantalejo esta cita motera, y que se sumó a la organización, dijo sentirse satisfecho con el resultado. El número de inscritos el primer día ascendía a 1.700. Pero las cifras fueron aumentando conforme pasaban los días, y eso que se limitó a tres días, (viernes, sábado y domingo) a diferencia de estos últimos años en los que se ha adelantado al jueves también.

Rui Risota, motero procedente de Lisboa que llegaba este primer año a Cantalejo era claro:  “Me encanta, está todo perfecto; seguro que volveré”, declaraba. Había motos y moteros por todos los lados. No faltaban las curiosidades. Los miembros de un club de Santander que viajaron hasta Cantalejo en Vespino, siguen siendo fieles a la cita.

En la primera edición, Cantalejo ofrecía además, una exposición de motos antiguas restauradas y cuidadas por el aficionado briquero, Pedro Antón, en el Centro de Recepción de Visitantes, con gran asistencia de público.

Ese primer año no faltaban las referencias a la concentración de Valladolid, ‘La Fiesta de la Moto’, que, al parecer, no cumplió las expectativas… pero nadie quería hacer leña del árbol caído. Lo cierto es que más de un motero que fue a Valladolid, viendo el estado en que se encontraba el lugar de esa concentración —totalmente embarrado por la lluvia caída—, decidió finalmente ir a Cantalejo.

“La concentración ha merecido la pena” para la ciudad y su comarca, aseguraba el alcalde entonces. San Macario recurría entonces a una metáfora, estimando que a él le encantaría que Cantalejo fuese la novia elegida por los moteros, “pero eso es algo que tiene que decidir el novio, o sea, el mundo de la moto”. En cualquier caso, el alcalde sí insistió en que el Ayuntamiento estaba dispuesto a acoger una segunda edición. El éxito inicial supuso la continuidad hasta este año, al menos.

Carrascal del Río se suma a los pueblos amigos de la concentración

Carrascal del Río se estrena este año como ‘pueblo amigo’ de la concentración motera que tiene en Cantalejo su epicentro. Desde este lugar, los moteros hacen varios recorridos por el entorno. Uno de los lugares de visita será este pequeño pero bello municipio, donde tienen los inscritos tienen una cita mañana viernes día 10 a las 12:00 horas, donde podrán degustar unas ricas sopas de ajo.

Henar de Pablos, alcaldesa de Carrascal del Río desde el año 2007, ha apostado por esta nueva iniciativa para impulsar en turismo en su localidad, y dar  a conocer la riqueza patrimonial y natural que tiene el pueblo.

El municipio de Carrascal del Río está bañado por el río Duratón. De hecho, la parte meridional del término pertenece al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, incluyendo el embalse del Burgomillodo. Será el salto de la presa uno de los puntos que sea visitados por los participantes.

Habrá quien se asome también a la famosa ermita de San Frutos, y las Hoces que marcan todo el territorio. Carrascal del Río dispone de merenderos públicos y de varias sendas autoguiadas fuera del Parque Natural del Río Duratón que disminuyen la carga de visitantes que soporta este espacio protegido y que también ofrecen nuevas posibilidades para aquellos que deseen disfrutar y conocer de ecosistemas similares a los de este espacio, como lo son las estepas, los pinares resineros, las tierras de cultivo o bosques de ribera.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción,  las bodegas soterradas tradicionales que se han excavado en las inmediaciones al núcleo de población principal, o la fragua recientemente recuperada también constituyen excelentes lugares para conocer.