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A dos días que el primer encierro tenga lugar en Cuéllar, todos los colectivos implicados en su organización han realizado un paseo a caballo para comprobar cada punto y todas las cuestiones relevantes y concernientes al mismo.

El pasado martes, a media tarde, se dieron cita en los corrales del río Cega, punto de partida de los encierros y lugar en el que ya tiene que haber una organización máxima. El alcalde de la villa, Carlos Fraile, también acudió a caballo para revisar desde esas perspectiva cada punto. Ya en los corrales se determinó cómo se colocarán los caballistas autorizados, que serán 35 entre las dos asociaciones cuellaranas, aunque tres son vecinos independientes. A caballo también acudieron el concejal de Ciudadanos David de las Heras y el propietario del pinar privado por el que cruza el encierro, con el que se llegó al acuerdo para elevar la cifra de caballistas autorizados este año 2019. También estuvieron presentes con los coches oficiales que acompañarán a caballistas y ganado durante los encierros, además de efectivos de la Guardia Civil con un vehículo todoterreno, que velará por la seguridad en el desarrollo del mismo.

El paseo, tranquilo, sirvió para comentar todos los puntos con los que ya se contaba de especial interés, como el del primer túnel, donde un regadío y la tubería que le conduce el agua obligarán a echar el encierro a la derecha. El paso pro el cruce de la carretera de Cantalejo también se ha facilitado con una pequeña rampa, y en todos los estrechamientos se llama al orden para no colapsar el paso de reses y caballos.

A este paseo de revisión y comprobación, algún caballista ya portó su chaleco distintivo, de color verde, con el número identificativo que numero a los autorizados hasta el 35. Los otros 20, serán los designados por la dirección de campo para completar la labor de encerramiento junto a Pedro Caminero.

Todo está listo ya, y los pinares ya esperan el paso de la manada, tranquila y dejando bellas estampas que solo ocurren una vez al año bajo la atenta mirada de unos cuellaranos que están absolutamente expectantes.