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Como cada año desde hace 16, la Peña Taurina El Encierro convocó a los colectivos implicados en los encierros de Cuéllar para debatir y charlas sobre los mismos. El salón de plenos fue el escenario escogido en esta ocasión, y contó con la presencia de Jesús Salamanca por parte de la Asociación Encierros de Cuéllar; Gustavo Cobos por la de la propia peña; Carlos Fraile, alcalde de la villa; Jorge Marcos, de la Asociación Cuellarana Amigos del Caballo; e Isidoro Díaz, de la Entidad de Promoción y Recreación A Caballo. Todos ellos participaron en el debate que Francisco Salamanca guió y moderó y en el que se pusieron sobre la mesa los temas más controvertidos de los encierros de este 2019.

En una primera ronda, todos expusieron su opinión sobre el ciclo. El alcalde mostró su satisfacción como visión general de los encierros en cuanto a la organización del primer año, reconociendo que otras cuestiones “todavía se deben pulir y limar”. Sí reiteró, como lo haría el resto después, que la salida de los corrales ha sido muy fuerte este año, aunque se desconoce el motivo de estas circunstancias que hacían imposible parar a los toros en los pinares. Como cuestiones positivas habló de que los 30 toros entraron a las calles, pero asumiendo que algunas reses no debían haberlo hecho; una puerta preparada junto al corral de El Embudo era el “plan B”, que no se pudo llevar a cabo por los momentos y el personal disponible. El alcalde pidió disculpas a los vecinos por la premura del último día, cuando los novillos entraron a Cuéllar media hora antes y provocaron riesgos inminentes. Desde la Asociación Encierros de Cuéllar destacaron este hecho, alegando que cuando ocurra esto y no se pueda parar a los toros, se conduzcan a otro lugar, nunca al recorrido urbano. Sobre esto habló Gustavo Cobos, que expresó conciso que dado que los encierros de Cuéllar son urbanos, no había sido un buen ciclo; disgregados, sin ocasión de correr delante de una manda conjunta, el hecho de no pararlos en los pinares tuvo sus consecuencias. Los caballistas de las dos asociaciones coincidieron en la enorme dificultad de este año para parar los toros, que buscaban hueco y cualquier resquicio para escapar y no realizar el tramo campestre hermanados.

EL MURO Hubo un recuerdo muy especial para el vecino que perdió la vida en el último encierro y se anunció por parte del alcalde que, tras conversaciones con la propiedad, el muro de ladrillo en el que este vecino se encontraba viendo el encierro se va a demoler para evitar más incidentes. Otro de los puntos a estudiar es el margen izquierdo de San Francisco hasta la calle Pinto, sin espacio entre talanquera y pared, donde hubo una cornada el domingo; es posible que se eliminen las talanqueras.

A MEJORAR Se tocaron muchos temas y uno de ellos fuel el de la suelta. Masificada y peligrosa, el momento en los corrales cada vez lo presencia más gente y eso, para algunos, repercute en la salida de las reses, más nerviosas y desbocadas. No hay intención de prohibir, pero hay que estudiar la manera de que se controle. Si esto ha hecho mella o no en el comportamiento de los toros en el campo, no se sabe a ciencia cierta, pero sí destacaron los caballistas que siendo algunas las mismas ganaderías que otros años, dicho comportamiento ha sido completamente diferente. Volvió a salir esa frase que resume los encierros de Cuéllar según un antiguo director de campo: “Para que los encierros salgan bien, los caballistas se tienen que aburrir en el campo”, en referencia  a la calma necesaria en este primer traslado. Los caballistas también lanzaron la idea de ser más y más cerca de la salida de corrales, para que las reses solo vean bueyes y caballos a su salida.

En cuanto al tramo urbano, a Asociación Encierros de Cuéllar fue muy crítica con los pastores, que declinaron la invitación de participar en el foro, según comentó el moderador. El uso excesivo de las varas y las formas para con los vecinos en las calles fueron muy cuestionadas. Aludieron a cómo actúan “mientras están trabajando en nombre del Ayuntamiento”. El alcalde defendió su labor, justificó el uso de las varas y aseguró que sí se han mantenido las reuniones necesarias para que conocieran su labor en cualquier caso.

El exceso de bueyes volvió a ser tema polémico, y se explicó que cuatro se cambiaron, y que su separación solo es fácil cuando no alcanzan a los toros, como ha ocurrido este año. Se habló también por parte de las asociaciones del enorme peligro que supone introducir a los toros escapados o rezagados en el recorrido urbano. Aseguran que los incidentes y cornadas siempre los provocan los rezagados, y que hay que actuar antes de que  se metan. El alcalde aseguró que en todas estas situaciones se quiso usar el corral de El Embudo, con la puerta colocara allí, pero no dio tiempo, cuestión que estudiarán desde ahora y hasta el siguiente ciclo.

El regidor local manifestó que será ahora cuando comiencen las reuniones individuales con los colectivos para contemplar todas estas cuestiones en frío y por separado, con ánimo de mejorar. “Asumimos los errores y me enorgullece como cuellarano ver cómo queremos perfeccionar el encierro”, concluyó, dando por finalizada así la XVI edición del foro.