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Visita del delegado del Gobierno, Javier Izquierdo, a BioAmmo. / EL ADELANTADO

La recién galardonada BioAmmo, como PYME con mejor proyecto innovador, tiene a tiro nuevos proyectos de expansión. Esta joven empresa que hace un año comenzó a producir sus primeros cartuchos biodegradables, está negociando con el Ministerio de Defensa la posibilidad de producir munición para utilizarla en los entrenamientos militares. Además de la reducción del coste supondría una mejora medioambiental.

El proyecto fue presentado ayer al Delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo, en su visita a las instalaciones, acompañado de la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín, y del alcalde en funciones de Santa María, y diputado provincial, Jaime Pérez.

Javier Izquierdo ensalzó la labor de BioAmmo y recordó que ha obtenido, dentro del Plan de Incentivos Regionales, una subvención de 1.233.603,62 euros, que recibirá cuando cumpla el objetivo marcado para este año de ampliar su plantilla de los 28 actuales a los 45 empleados este año con una segunda línea de producción. Pero además, el presidente y promotor de la empresa, Enrique López, anunció que se está trabajando en una tercera para el primer tercio de 2022. Todo bajo un plan de I+D+i ya en marcha.

Este plan de investigación, innovación y creación de empleo, así como su ubicación en el medio rural, fue calificado por el delegado del Gobierno como una “excelente fórmula para luchar contra la despoblación”, y su inclusión en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que busca cambiar el “modelo económico” y encaminarse hacia al transición ecológica.

La empresa BioAmmo fabrica y distribuye cartuchos para caza y tiro deportivo totalmente biodegradables y compostables. Además realiza pruebas a toda su producción, la mayor parte de la cual se exporta ahora, sobre todo a Estados Unidos, donde tiene su principal pero no único mercado.

En el recorrido por las instalaciones, guiado por el director de la fábrica, Manuel Galatas, el presidente de la empresa, Enrique López recordó que los comienzos de la actividad fueron duros por culpa de la pandemia, ya que a poco de sacar al mercado los primeros cartuchos, llegó la Covid, se anularon los mercados y no llegaban piezas, lo que obligó a cerrar la fábrica temporalmente, aunque aprovecharon para formación interna del personal. Luego abrieron una filial en Estados Unidos con la que tras unos meses han conseguido un contrato internacional con una empresa de referencia que cotiza en Nasdaq, que ahora adquiriere el 80 por ciento de la producción, y garantiza las compras de los próximos años.

El teniente alcalde del Ayuntamiento de Santa María la Real de Nieva, Jaime Pérez, que fue uno de los que más apoyo ha brindado a la implantación de esta empresa en el municipio, destacó la importancia que tiene para la comarca la empresa, tanto por la creación de empleo, como por lo que supone de expansión del nombre de Santa María a cualquier parte del planeta.

Javier Izquierdo, con quien Enrique López mantiene contactos desde su anterior cargo de procurador, destacó la oportunidad que ofrece el Plan de Recuperación Europeo para empresas innovadora como BioAmmo. Dijo que este plan movilizará inversiones de unos 70.000 millones de euros entre 2021 y 2023, para poner en marcha reformas estructurales que mejoren el tejido productivo. El Plan de Recuperación se guía por cuatro ejes de transformación: la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión social y territorial y la igualdad de género. Además, se articula a través de 212 medidas, de las que 110 son inversiones y 102 son reformas. Las inversiones van a movilizar cerca de 70.000 millones de euros en el periodo 2021-2023. Los ámbitos verde y digital serán cruciales y acapararán el 39% y el 29% de la inversión respectivamente; la educación y la formación obtendrán el 10,5% de los recursos y la I+D+i el 7%.

“Ha sido una década de esfuerzos”

El fundador de BioAmmo, Enrique López-Pozas, recordó que el premio otorgado recientemente y entregado por el Rey Felipe VI, supone un acicate y un reconocimiento a una década de lucha y esfuerzo hasta que se ha visto completado el proyecto.
Con una inversión total de ocho millones de euros, Bioammo finalizó la construcción de la fábrica en agosto de 2019, después de varios meses de investigación y pruebas. Empezó a producir sus primeros cartuchos en enero de 2020.

A pesar del parón provocado por la Covid-19, ya ha exportado a más de 30 países y a lo largo del presente año espera vender más de 30 millones de cartuchos y alcanzar una facturación superior a los ocho millones de euros. En su capital participan unos 200 accionistas tras completarse una ampliación a través de la plataforma de financiación compartida The Crowd Angel. El 90% de la facturación será a terceros países, destacando Estados Unidos, seguida de Canadá, Australia, Reino Unido, y países del norte de Europa donde existe una elevada concienciación ambiental.

Todos los componentes del cartucho de Bioammo (vainas y tacos) se biodegradan de forma natural en un plazo de entre 12 y 24 meses según las condiciones atmosféricas de humedad y temperatura, y vuelven a la naturaleza en forma de biomasa sirviendo de nutriente para plantas hongos y algas.