Amanda San Román: «Hago poesía para poder expresar lo que siento»

La joven poetisa madrileña de 15 años, ganadora de la última edición del Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y Alba, ya escribía poesía desde los 7 años

27

A través de 50 versos, Amanda San Román Sastre (2000) muestra su especial cántico a ‘Germán, el Tiñoso’, un personaje de la novela ‘El camino’, de Miguel Delibes, cuya muerte y su entorno la impactó tanto que sintió la necesidad de expresar su sentimiento hacia esa elegía literaria. “Cuando leía el libro me impactó la muerte de este personaje, la forma en que sus amigos le trataban y el hecho de ser un niño pequeño, me envolvieron para plasmar esta elegía en un poema”, expresa esta joven poetisa de 15 años, que ha sido la gran sorpresa de esta décimotercera edición del Premio Internacional de Poesía, cuyo jurado, por unanimidad, valoró su obra ‘Elegia a Germán, el Tiñoso’ como la mejor de entre las 283 presentadas al concurso poético internacional.

A San Román la vena literaria por la poesía no le llega de ahora, ya contando con 7 años componía sus versos, que presentaba a los concursos de ámbito local y le fueron reconocidos con algunos premios. Hoy quiso dar el salto más allá y se decidió a participar en otros concursos de diferente dimensión, sencillamente porque “me apetecía presentarme a un concurso más importante y tras buscar por internet di con el ‘Jaime Gil de Biedma’ y no lo dudé. En un principio no pensé que fuera tan importante y menos que pudiera ganarlo, tan sólo participé para ver qué pasaba y mira saltó la sorpresa, en especial para mí”, comenta.

Estudia 4º de ESO en el Instituto Isabel la Católica, de Navas del Rey, localidad de la que es oriunda, y el hecho de obtener este premio internacional no sólo la ha llevado a ser famosa en su pueblo y entre los alumnos de su centro educativo, además de sentir el orgullo que manifiestan sus profesores sobre el particular, sino también el saltar a la escena del panorama literario.

Del poeta de ‘No volveré a ser joven’ había leído algo y escuchado antes de conectar con la convocatoria del concurso y después se interesó por conocer mucho más la figura humana del poeta, que le pareció “una vida un tanto ajetreada e intensa”, que hacía una poesía “muy coloquial, contemporánea también y me parece muy cercana”, opinaba a través del hilo telefónico con voz cándida y dulce, pero cargada de personalidad y esa frescura jovial que aporta al Premio Jaime Gil de Biedma y Alba y que también se denota en su poema galardonado, tal y como manifestaron los miembros del jurado al momento de citar esta “elegía poética”, como la definieron.

Para Amanda se abre un camino que está dispuesta a seguir recorriendo participando en otros concursos con el deseo de continuar “desahogándome con todo lo que fluye en mi mente, contarlo y cualquier situación que me llame la atención plasmarlo porque hago poesía para expresar lo que siento en mi interior”, sentencia.