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Apertura del interior de un establecimiento hostelero de El Espinar. / JOSÉ REDONDO

Los bares y restaurantes de la localidad de El Espinar volvieron a abrir este martes las puertas para recibir clientes en sus interiores. La mejora de los datos de contagios por coronavirus en el municipio permitió a los hosteleros recibir clientes, respetando las normas de sanidad en cuento a distancias y aforos se refiere. Alegría e incertidumbre, a partes iguales, es el sentir de un sector muy tocado por tantas restricciones.

“El pueblo se encuentra con mucha alegría y entre los hosteleros estamos confiados pero tampoco tenemos expectativas muy grandes. Que los aforos tengan que ser del 33% nos hace mucho daño porque para restaurantes como el mío que solo damos comidas y cenas son muy pocas mesas. Ahora mimo nos conformamos con poco y estamos contentos pero la situación no es buena”, explica Isabel Codina, dueña del restaurante ‘El Espino’.

La norma que más afecta a los hosteleros de El Espinar es la del aforo. Los locales sólo pueden estar al 33% de capacidad, lo que se traduce en diez o doce personas en muchos locales. “Con las dimensiones de mi comedor y la prohibición de la barra yo sólo puedo poner 10 sillas y con que estas personas se queden una hora a tomar el aperitivo o una merienda de churros ya no entra nadie más. Las expectativas no son buenas y esperamos una situación muy floja pero mejor esto que estar cerrados”, asegura Jaime Martín, dueño del restaurante y churrería ‘La Cucada’.

Una situación parecida vive Alonso San Román, dueño del ‘Bendito Café’. “Es una situación muy difícil. Nos avisan de un día para otro de que podemos abrir y no tenemos género ni las cosas preparadas. Hay mucha incertidumbre y miedo. Los datos están tan mal que un nuevo contagio en una familia de cuatro personas dispara los índices y nos vuelven a cerrar. Así es muy difícil trabajar y lo digo que por suerte tengo otro negocio y voy tirando pero los que vivan de esto no me quiero ni imaginar lo que estarán pasando. Por las dimensiones de mi local yo puedo tener a trece personas y, aunque tengo que destacar que los clientes responden de una manera increíble, no es suficiente”, explica Alonso.

Cierre perimetral

En lo que coinciden todos los hosteleros es que la situación no va a mejorar hasta que termine el cierre perimetral de Castilla y León y los madrileños puedan cruzar a El Espinar. “No tenemos que engañarnos, la gente de aquí todavía tiene mucho miedo a salir y el cierre con Madrid es lo que nos está matando. Aquí muchos madrileños tienen segundas residencias y hasta que no puedan venir la situación es difícil que mejore”, asegura Jaime que crees que en el mes de mayo volverán a sufrir un nuevo cierre por el aumento de nuevos casos.

Isabel Codina también coincide con esta teoría, a la vez que recalca que los espinariegos aún tienen miedo a entrar en sitios cerrados. “Al no poder venir gente de Madrid nuestro publico objetivo es mucho menor y de cara al verano esperamos que esto mejores, pero poder abrir ya es un gran paso”, argumenta.