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Un autobús de la línea metropolitana Aranda-Cantalejo-Segovia a su paso por Turégano. / KAMARERO

La provincia de Segovia constituye un caso paradigmático dentro de la geografía del país. Su cercanía a ciudades como Madrid o Valladolid es envidiada. Desde la ciudad de Segovia, los viajeros en trenes de alta velocidad tardan menos de treinta minutos en llegar a la capital de España. Por otro lado, en autobús el plazo se amplía a algo más de una hora, según el tráfico y las condiciones meteorológicas.

Este es un punto positivo para los miles de trabajadores que se tienen que desplazar cada día a las ciudades en busca de oportunidades laborales que no han encontrado en Segovia, así como para los estudiantes que no hayan tenido la posibilidad de cursar estudios universitarios en la ciudad.

En relación con esto, algunas instituciones analizan la posibilidad de sacar adelante bonificaciones que permitan ajustar el presupuesto de desplazamiento a los segovianos que, por causa de trabajo o estudio, tengan que viajar diariamente a otras comunidades autónomas. Un ejemplo es la Junta de Castilla y León, que subvencionará hasta el 25 por ciento del billete de AVE -con límite en 2.000 euros- a los castellanoleoneses empadronados en la región que trabajen fuera, los cuales se desplazan principalmente a Madrid. Una medida que se iba a implantar en octubre, pero finalmente llegará en los primeros meses de 2022.

Esta propuesta ha tenido una gran acogida entre multitud de segovianos, ya que su principal objetivo es asentar población. Es decir, permitir que las personas que trabajan fuera puedan seguir viviendo en Segovia y, por otra parte, que los que hayan tenido que mudarse a otras provincias se replanteen volver a su lugar de origen.

Sin opciones de transporte

No obstante, esta oportunidad no es aprovechable por los residentes de algunas zonas rurales alejadas de la ciudad. Esto se debe a que multitud de municipios no disponen de frecuencias diarias de transporte suficientes que les permitan llegar a sus lugares de trabajo o, de otro modo, no hay compatibilidad para hacer transbordo en la ciudad de Segovia.

De hecho, algunas localidades solo reciben el paso de un autobús una o dos veces al día, cuyos vecinos disponen máximo de una hora para ir y otra para volver, a las que se tienen que amoldar obligatoriamente, lo que dificulta e imposibilita el asentamiento en estos lugares a personas que no disponen de un vehículo propio o, por causas como la edad, no pueden conducir. Un hecho que obliga a muchos vecinos de las zonas rurales a establecerse definitivamente en las ciudades, ya sea dentro o fuera de Castilla y León, para estudiar o trabajar.