Publicidad

La solidaridad sigue siendo un valor en alza en la localidad desde que comenzó la crisis del covid-19. Esta vez ha sido por parte de dos colectivos, uno deportivo y otro festivo: el FS Mariano Rico y la Peña El Pañuelo. Ambos se han unido para hacer llegar algo de material sanitario, higiénico y de seguridad a las residencias locales, espacios que están sufriendo el paso de la pandemia de manera más especial.    

Ayer realizaron la entrega en persona el presidente del FS Mariano Rico, Héctor Polo y el de la Peña El Pañuelo, Valentín Quevedo. Los recibió la directora de la Residencia El Alamillo, Charo Cachorro, muy agradecida por este gesto. Fue Valentín Quevedo quien explicó cómo surgió la iniciativa: hablando con otro miembro de la peña y compañero de la directiva, que examinando cuánto dinero quedaba en las cuentas de la peña y con el sobrante de la venta de lotería y aportaciones del Ayuntamiento, había cantidad suficiente para hacer algo extra en fiestas: a lo que suele ir destinado ese excedente. Al estar las fiestas en el aire y contemplando esa posibilidad, decidieron hacer una donación. Contactaron con el resto de peñas y pandas oficiales, pero no pudieron sumarse por falta de fondos en estas fechas. Valoraron el alquiler de la furgoneta de Protección Civil, pero ya no es necesaria así que, viendo cómo se movían otros clubes y ya que Quevedo también es directivo del equipo de fútbol sala, el presidente y él optaron por unir ambos colectivos y realizar esta donación. Han aportado 800 euros desde cada agrupación para material que va destinado a ambas residencias y el Centro de Salud de la villa. Concretamente, el material lo componen seis garrafas de gel hidroalcohólico, ocho garrafas de desinfectante para ropa, 100 mascarillas quirúrgicas, 65 mascarillas FFP2, 40 batas, 200 gorros, 205 pares de manguitos, cuatro rollos de 300 metros de papel industrial, un porta rollos de suelo y 100 euros invertidos en guantes.

La directora de la Residencia El Almillo manifestó su agradecimiento sincero ante las dificultades de la situación. “Tenemos ocho plazas libres pero no nos dejan coger gente en lo que dure el Estado de Alarma, con lo cual, el tema económico está ahí, ahí”, reconoce. Han recibido material de la Gerencia Territorial de Asuntos Sociales pero la solidaridad ha sido notable para la residencia: desde material hasta aportaciones económicas de particulares. Desde Lares Castilla y León también han servido a todas sus residencias, entre ellas El Alamillo, en función de las necesidades.  Estas han pasado por varios puntos hasta llegar a necesitar una terapeuta ocupacional que, de momento, ya han encontrado y se incorporará en junio.

La residencia se encuentra ahora mismo a la espera de recuperar sus rutinas pero con sus pautas muy organizadas; explica su directora que al principio fue complicado con los casos positivos, y que la parte de nueva construcción les ha supuesto una verdadera ayuda en el espacio a la hora de realizar los aislamientos. Tras haber registrado casos de fallecidos por covid, las buenas noticias van llegando ya que han sido muchos los positivos que se han ido recuperando. Gran señal de esperanza es Bernarda García, que ha superado el covid y cumplía ayer mismo nada menos que 103 años.

Las entrega de las donaciones de los dos colectivos llegaron después hasta la residencia Valdihuertos y el Centro de Salud de Cuéllar, agradecidos también por estos sencillos pero valiosos gestos.

Los ancianos esperan con ansia la vuelta a sus rutinas

La directora de El Alamillo aprovechó la ocasión para comentar cómo está actualmente la situación en la residencia, afectada por covid-19 al comienzo de la pandemia y con tres usuarios aislados aún. La residencia ha contado en total con 15 positivos, casi la mitad de los residentes, y también la mitad de los trabajadores.  Todos los usuarios se encuentran en sus habitaciones, donde realizan las comidas y pasan el día; solo algunos, a los que sus facultades se lo permiten, salen a pasear en las inmediaciones del edificio, sus jardines. “Están aburridos, llevan más de un mes en sus habitaciones y necesitan normalidad, sus actividades, reunirse para comer, ver a sus familiares”, explica Charo. Esperan que la semana que viene o siguiente todo se normalice, realicen las pruebas que quedan a trabajadores y que a los usuarios que aún son positivos les realicen otra a la espera de resultados negativos. “Esperamos la normalidad aunque haya que bajar de tres veces al comedor, hacer las actividades con separación y con todas las medidas”, comenta, porque “para ellos está siendo tremendo”. Charo afirma la dureza de la situación que han aliviado con videollamadas y con “visitas a través de la verja, guardando la distancia, aunque no es lo mismo”, concluye.