Miguel recogiendo su lechazo.
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De todos es sabido que la situación en el mercado para los lechazos, producto estrella de la zona y de la localidad de Cuéllar, está siendo difícil ante el cierre de los restaurantes. El panorama para la hostelería y para los productores no es nada halagüeño, pero ante la adversidad, aparecen el ingenio y las iniciativas; así queda patente estos días.
Rubén Arranz, regente del restaurante cuellarano El Rincón Castellano, y de familia dedicada en cuerpo y alma a la hostelería -Restaurante El Henar- puso en marcha la propuesta de venta de cuartos de lechazo a un módico precio durante los días 9,10, 11 y 12 de abril, Semana Santa. Todo surge de las conversaciones con colegas de profesión de Torrecilla del Pinar y de Peñafiel, además de con su proveedor; con ellos compartió la mala situación del sector y las ansias por echarse una mano entre todos. Arranz explica que a pesar de que a la hostelería le afecta, “si nos quedamos sin agricultura y ganadería, qué va a ser de nosotros, qué vamos a comer”. Es momento de paridera natural de lechazos y, con la hostelería cerrada, el problema es conocido: adónde van todos esos cuartos de lechazo que disfrutaría el público, y adónde el futuro a corto plazo del sector. El cierre trae consigo un gran excedente que ha llevado a la devaluación del precio del lechal “y a una crisis de envergadura sin precedentes para nuestros criadores”, como explicaban en sus redes de El Rincón. Viendo que la comida para llevar no ha cesado, acogiéndose a esa baza, la idea se ha materializado.
Así que en lo que hubiera sido un fin de semana de mucho lechazo en la cocina de su establecimiento, está pasando a los hogares cuellaranos. La propuesta, anunciada en redes sociales supuso “seis horas con el móvil echando humo”; así lo cuenta Rubén, contento del rotundo éxito de la propuesta. “Hubo que cortar por el tema de logística”, explica. Mano a mano con su hermana, comenzaron la jornada ayer asando y repartiendo. Todo perfectamente programado y con las medidas de seguridad pertinentes, porque no hay que olvidar nada aunque sean días festivos y se pretenda alegrar al comensal. Mascarilla. guantes y “cuantas menos manos, ahora mismo mejor”, comenta Rubén. Los pagos, a ser posible, en tarjeta para y siempre a la puerta de casa. De este modo, en cuatro días totales asarán unas 70 piezas de lechazo que estarán ayudando al sector ganadero y al hostelero.

DONACIONES
Además de una demanda abrumadora estos días que les lleva a asar esos 70 cuartos de lechazo, Rubén cuenta que la solidaridad también queda patente en este ámbito. Por iniciativa de los clientes, se han pedido un total de ocho cuartos para donar. En coordinación con las CEAAS, se entregarán esos cuartos a gente necesitada de la villa, familias a las que vendrá muy bien esta donación. “Todo ha sido cosa de los clientes”, recalca Rubén.

OTRO FIN DE SEMANA
“Tenemos que repetir sin remedio”, comenta Rubén. El siguiente fin de semana, penúltimo de confinamiento si se cumplen los pronósticos, volverán a asar cuartos de lechazo para ayudar a ganaderos y pastores. Asegura que ha sido tanta la gente que se ha quedado fuera que quieren devolver el gesto y responder, ya que además, no han podido aceptar más encargo por la logística que condicionan las circunstancias.
El panorama más allá de estos días se presenta bastante complicado, Rubén lo reconoce, pero mantiene la positividad: “Hay que tirar para adelante”, señala con actitud. Comprende que es dura la posición en la que esta crisis deja al sector de la hostelería y a muchos otros, claro ejemplo de los que van de la mano de este, como la ganadería.
Sin embargo, la solidaridad y las ideas avanzan imparables, y es imprescindible confiar en que estos duros meses darán paso a un efecto rebote y también a la camaradería y el respaldo entre negocios, sobre todo en localidades como Cuéllar, en las que la hostelería cobra tanta importancia. De momento, El Rincón Castellano y El Henar alegran la comida y permiten que haya pequeños homenajes gastronómicos en cada casa, a la vez que ayudan a ganaderos y pastores, una cadena de favores que no debe parar.

Una acción absolutamente solidaria

Con cada lechazo, desde el Restaurante El Rincón Castellano y El Henar han incluido una nota en la que recalcan el carácter absolutamente solidario de esta labor, que pretende ser un acto de compañerismo entre sectores que ya están sufriendo el varapalo de la crisis sanitaria y la consecuente económica. Igualmente, el objetivo “moral” de esta acción es el de llevar a la mesa de los cuellaranos uno de los manjares estrella, recordar la identidad gastronómica de esta villa y hacer que por un día, a aquellos que están pasando dificultades, la mesa no se les quede vacía. A pesar de las dificultades, la solidaridad nunca fue  tan notable y deliciosa.