Las ovejas y cabras realizan la trashumancia por delante del emblemático castillo de Coca. / David Rubio
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Sobre las 19:00 horas del lunes 7 de octubre, el rebaño del Concejo de la Mesta formado por 1.800 ovejas merinas y 100 cabras retintas, dirigidas por el pastor Juan Miguel Díaz, han atravesado la villa de Coca. Además, la comitiva pasó la noche descansando junto al arroyo de la Balisa, donde asentaron su cercado portátil de redes eléctricas para encerrar al ganado y sus tiendas de campaña, para continuar al amanecer su camino hasta Juarros de Voltoya.

El recorrido forma parte de un proyecto que cumple ahora veintisiete años y que quiere recuperar la importancia de las cañadas, cordeles y veredas que componían la red trashumante de España.
Tras pasar el verano en la Boca de Huérgano, están realizando la trashumancia durante los meses de septiembre y octubre, con su tradicional ruta de 400 kilómetros de recorrido, que atraviesa las provincias de León, Palencia, Valladolid y Segovia, desde la cañada real Leonesa Oriental, en los Picos de Europa, hasta Madrid. Allí celebrarán, el 20 de octubre la XXVI Fiesta de la Trashumancia, para continuar luego su camino hasta las dehesas de Navalquejigo, en Fresnedillas de la Oliva, donde realizarán la invernada y la paridera del rebaño.

La trashumancia es una práctica ganadera extensiva tradicional que cosiste en el desplazamiento estacional del ganado. En otoño o invierno se realiza por las zonas bajas o de menor latitud y en primavera o verano, en las zonas de mayor altitud. El objetivo principal de esta actividad es el aprovechamiento máximo de los lugares de pasto, buscando el momento óptimo de producción de los espacios que se recorren. Además, el traslado del ganado favorece en la lucha contra el cambio climático, ya que los animales, en su recorrido, transportan y dispersan semillas a lo largo de todo el territorio, ayudando a coservar la diversidad biológica de los ecosistemas.