Sí, mucha zozobra, preocupación y temor a que un proyecto de “planta receptora de residuos” pueda hacerse realidad tal como se propone. El equipo de gobierno de la Corporación Municipal anterior, regido por el PP, tramitó la petición de una empresa de materiales construcción, hormigones y otros, para que una finca de su propiedad, pasara a ser de posible utilización “industrial” cuando lo era de titularidad “rústica”. Posteriormente, la empresa solicitó los permisos necesarios para instalar en la finca una planta para recepción de residuos de la construcción y demolición para 60.000toneladas al año, y para residuos de procedencia doméstica e industrial para 200 toneladas al año. Hasta ahí, todo bien, dicen muchos vecinos, pero no en el lugar donde se pretende ubicar, a menos de quinientos metros del barrio cuellarano de Escarabajosa, y a menos de un kilómetro del casco urbano de la Villa, porque, siendo un lugar zarandeado con frecuentes vientos, por su cercanía, el polvo resultante y el ruido del machaqueo de los residuos amenazan al bienestar de muchos vecinos que recuerdan cómo, hace unos años, el nauseabundo y contaminante humo de la cremación  del  basurero de Cuéllar, a más de un kilómetro y medio  de las dos poblaciones, atormentó durante años su vida cotidiana. A ver qué pasa…