“Volar es una actividad de riesgo”

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Ciudad de México, Parque España. Visita de Pedro Sánchez a la comunidad española siendo por entonces candidato a presidente. Era sábado o domingo por la mañana. Frente a la gran escultura conmemorativa del exilio había un puñado de personas, sobre todo periodistas, alguna cámara de tv y, entre ellos, el político español realizando una ofrenda en el monumento al General Cárdenas. Pese a la hora temprana y la escasa asistencia, el acto evidenciaba una clara puesta en escena prevista para captar esas imágenes electoralistas que es exactamente lo que tocaba en ese tiempo, bueno; hoy en día, de la mano del populismo y sus mensajes sostenidos por la red, se está siempre en campaña, pero entonces había “generales” y tocaba visitar a la colonia española de México. Ya saben que en el último sexenio esta se había visto sustancialmente incrementada por la Ley de memoria histórica que convirtió a miles de mexicanos en españoles y, por ende, en un nada desdeñable sector de voto. Los gallegos saben bien a que me refiero como “nada desdeñable” si hablamos del voto emitido desde el extranjero, pero quienes mejor lo saben son los propios políticos, así que por allí, por México, desfilan todos; los viejos y los nuevos.

Andaba Sánchez aquel día en el parque con la cámara adosada y bien escoltado, cuando en un momento más distendido del “acto”, se le acercó un español que directamente se dirigió a él para hacerle una apreciación. El espontáneo, de manera directa, expresó su preocupación sobre la incapacidad que mostraban los dos partidos que hasta entonces habían sido mayoritarios, para adoptar políticas de acuerdo en cuestiones fundamentales de Estado. La escena resultaba curiosa ya que el paisano, como todos en el parque a esas horas, estaría haciendo deporte y de esa guisa; con sus cascos de música, gorra, pantaloncillos cortos y sudadera, se había plantado delante de él sin que nadie se diese cuenta. La verdad es que tanto la seguridad como el resto del séquito tardaron en reaccionar unos segundos. Sánchez, que esperó a la apresurada recomposición del “kit de filmación” para que el cámara se posicionase y retratase el momento, adoptó cierta sonrisa solemne y se disponía a dar respuesta cuando el paisano, de repente, se puso de nuevo los cascos y se alejó como había llegado; corriendo.

Seguro que fue la cámara lo que le intimidó y el revuelo incómodo generado lo que precipitó su apresurada “huida” a paso ligero. De cualquier manera, el paisano no tuvo la paciencia para “la pose” de la escena, ni tampoco mostró el mínimo interés por esperar la respuesta. También estoy seguro si digo, me equivocaré en esto bastante menos que el CIS de Tezanos, que tampoco se fue pensando en votar al político que había dejado atrás sonriendo.

Hoy, recordando la escena, observo que todo aquello no fue otra cosa que el propio reflejo del desapego de una mayoría social con una parte de la clase política que resulta insustancial, que padece una menguante credibilidad y busca solamente la pose institucional de “rápido efecto”; la de la camisa arremangada, las gafas de piloto y detrás de eso… no hay nada detrás de eso.

En días pasados, ha regresando como presidente al continente americano, después de algunos cortos vuelos del “falcon” y otros asuntos previos de carácter festivalero, ha debido enfrentar periplos más largos como el de México, donde ha hablado de Venezuela, por cierto. Pero recuerden que antes también estuvo en Cuba y los disidentes ni siquiera le vieron el pelo.

Por como piensa y actúa, alguno de sus muchos asesores (a lo mejor Zp) le debe de haber dicho que “rectificar es de sabios”, pero no se lo debieron de explicar todo entero. Se les debió olvidar, que la rectificación solo refleja sabiduría si es consecuencia de un momento de iluminación debido a un análisis profundo de las posibles consecuencias de una decisión o un determinado posicionamiento político, y siempre pensando en el interés general, por supuesto. Pero rectificar como parece, para adoptar diferentes posturas en función del rédito personal directo o la imagen que se pretende trasmitir dependiendo del contexto… eso no es habilidad; es frivolidad y falta de criterio.

Asumimos que los viajes largos tienen cierto peligro con tantas horas de vuelo, pero no nos percatamos de que el verdadero riesgo de la política está en los itinerarios más cortos.

En España (por favor, que alguien le mande la ubicación), se han contabilizado más de 600.000 bajas en la seguridad social el pasado mes de Enero , también se informa de la rectificación en nuevas políticas fiscales, exactamente de esas que hacen que uno se eche la mano directamente a proteger el monedero y además, la otra muleta incómoda, la independentista, se muestra “crecida” e insiste con su permanente cacareo con su extenuante chantaje de los presupuestos… pero no está todo perdido; su (¿?) último libro, escrito durante la presidencia, parece ser que verá la luz este mismo mes de Febrero, “Manual de Resistencia”, aunque no sabemos a qué, ¿a convocar elecciones?, ¿a bajarse del falcon? ¿a la transparencia?,… a lo mejor es de economía de lo que habla el libro, quién sabe si de viajes. Siendo como es la máxima autoridad supongo que dominará todos los géneros. En fin, partiendo de tanta rectificación y generando tanto desapego, hay un cortísimo trayecto hacia el absoluto descrédito… a pesar de que “alguna enmienda tardía”, se la podamos maquillar como un acierto. Vuela Pedro, vuela lejos.