Una historia de imbéciles y superhéroes

787

Señora directora:

Mi nombre es Mª José Palomo Sevillano, orgullosa hija de mi padre José Mª Palomo Rincón, y esta es una historia de imbéciles y superhéroes que nos pilló en medio.

Mi padre falleció el 20 de marzo víctima del coronavirus. Era un buen hombre, trabajador incansable, agricultor humilde, que no le hizo jamás daño a nadie. Un gran padre que no dio lujos a sus cinco hijos, pero sí una educación y unos valores que ojalá hoy tuvieran algunos.

Como merecido jubilado, hacía una vida tranquila en su pueblo, un pueblo segoviano de 200 habitantes, hasta que le llegó un regalo envenenado venido del 8/M de Madrid, llamado coronavirus.

Y todo por el capricho, empecinamiento, cabezonería … de la niña del Gobierno de Sánchez y sus amiguitas de salir a la calle a liarla, ¡pues bien que la liasteis!. Eso y el silencio del Gobierno me hacen pensar que fueron la sentencia a muerte de muchos-as, entre ellos mi padre. Una pesada carga con la que tendrán que vivir.

Yo también llevo encima mi pesada carga, la de no volverlo a ver, la de no haberlo podido acompañar mientras estaba enfermo, la de no haberlo podido despedir como debía y como él merecía y la de tener que recoger sus cenizas en soledad con una tristeza e impotencia que jamás hubiera podido imaginar.

El 8/M, yo, mi padre y mis hermanos estuvimos en nuestras casas.

Una semana antes de enfermar pasé la tarde con mi padre y mi marido, un paseo, un café, una partida de cartas, una charla, un beso, un te quiero y hasta la próxima …… y la próxima ya no será.
Llevo noches sin poder dormir, mis ojos ahogados en lágrimas, mi corazón lleno de rabia y mi cabeza que no entiende nada.

Explíquenme Sres-as del gobierno ¿por qué?. Necesito saber, comprender.

¿Tan necesaria era esa manifestación que daba igual el coste que se habría de pagar?

De verdad, ¿no vieron lo que nos venía encima? …

En esta historia de imbéciles que nos pilló en medio, también hay superhéroes que luchan cada día con todas sus fuerzas por acabar con toda esta mierda del coronavirus, a todos ellos mi agradecimiento de corazón por su gran labor.

Papu, te quiero.

María José Palomo Sevillano