Y el policlínico sigue cerrado

Pues sí: la tercera ola ya está aquí. Y los problemas sanitarios de Segovia siguen sin haberse solucionado, y no será que no se ha tenido tiempo para trabajar en ellos. En la primera ola nuestros representantes tenían la excusa de lo imprevisible de la llegada de la pandemia, y la incapacidad para manejar una situación que a todas luces les quedaba grande. ¿Qué excusa darán ahora?

La situación sanitaria en Segovia ya no da más de sí. Nos hemos convertido en un puro esperpento, con unos representantes políticos cegados con sus intereses personales y partidistas, incapaces de salirse del guion que les marcan, no sea que pierdan la silla, y decididamente ajenos a las evidentes necesidades de los segovianos. Y con una población absolutamente anestesiada por la comodidad de dejarse llevar, carente de todo espíritu crítico y ajena a cualquier cosa que no les afecte en primerísima persona. Y así nos va.

Ya denunciamos en su momento que Segovia fue la provincia con la mayor tasa de defunciones por habitante de España en los momentos duros de la pandemia, muy por encima de Madrid, que parecía llevarse la palma, y doblando a Ávila, provincia con la que nos pretendían comparar por la proximidad a la capital. Cuando por fin se publicaron las estadísticas a nivel europeo, se vio –y así lo denunciamos también– que no sólo íbamos a la cabeza de España, sino también a la cabeza de Europa, únicamente superados por Bérgamo. Mientras, nuestras autoridades han estado maquillando nuestras cifras, envolviéndolas en las medias de Castilla y León, de cara a encubrir el lamentable estado en el que se encuentra nuestra sanidad y la palmaria escasez de medios con que contamos, debido principalmente a que tenemos un HOSPITAL CERRADO que se empeñan en no querer reabrir, a pesar de que la propia Consejera ha reconocido que nos faltan 150 camas.

Después de aquella terrible etapa, sorprendentemente seguimos con las mismas carencias de entonces, que nos siguen golpeando, ahora ya de forma inaceptable: Segovia está siendo la provincia con menos rastreadores, la que ha recibido la menor cantidad de vacunas por número de habitantes, y que encima ni siquiera está teniendo la capacidad de utilizar las esquilmadas dosis que ha recibido. Porque al tener un HOSPITAL CERRADO ni siquiera contamos con su dotación de profesionales, que sería tan necesaria en estas circunstancias.

Segovia sigue con la tasa acumulada de fallecidos más alta de la Comunidad, y el Hospital General ya está saturado. La medida estrella que se ha adoptado para solucionarlo es tirar de módulos prefabricados y no desmantelar los servicios que se prestaron en abril en la cafetería, en la sala de rehabilitación y en el salón de actos, que se acondicionaron aceleradamente en su día para tal fin. Se suponía que aquello era una medida de urgencia por las circunstancias, pero ¿en qué cabeza cabe que en diez meses de pandemia no se haya puesto en marcha alguna solución menos precaria? ¿Es acaso preferible atender a los pacientes en la cafetería antes que en un HOSPITAL CERRADO, que en estos meses se podría haber reabierto ya?

Pero no. La solución que parecen haber encontrado para los segovianos es la de rehabilitar un hospital en Valladolid para darnos servicio. ¿Qué creen que opinarán las familias de los enfermos que se trasladen allí, que deberán también desplazarse para poder estar cerca de ellos? ¿De verdad podemos aceptar impertérritos que rehabiliten un hospital en Valladolid para atendernos, (hospital que en definitiva va a ser para los vallisoletanos), en lugar de rehabilitar nuestro HOSPITAL CERRADO?

Y lo que ya no tiene nombre es el absurdo de intentar montar el Centro Covid de nuestra provincia –que vergonzosamente está funcionando en las dependencias de un hotel– en una nave abandonada de un polígono industrial, algo que lógicamente no consiguieron que prosperara. Pero es que los desatinos siguen con la última decisión de instalarlo en el bajo de un edificio de vecinos que tiene como único punto de renovación del aire la puerta de entrada y un pequeño tubo de ventilación de dudosa legalidad. ¿Nos hemos vuelto locos? Ese Centro Covid se podría instalar, con una mínima intervención de tres días, en la planta baja del Policlínico, que resulta que es ya un hospital, un HOSPITAL CERRADO.

Lo hemos dicho miles de veces, pero parece que todavía tenemos que seguir diciéndolo. La ciudad cuenta con un edificio magnífico, en un buen emplazamiento, bien comunicado, que no precisa de ninguna adaptación estructural porque ya es un hospital, y que simplemente está esperando un proyecto de remodelación y una inversión más que moderada (a pesar de que los políticos siguen mintiendo sobre su supuesto mal estado), comparada con lo que se ha invertido en otras provincias. Mientras sigamos teniendo un HOSPITAL CERRADO en plena pandemia y no se acometa esta intervención, seguiremos instalados en una tomadura de pelo de carácter descomunal, que, señores, se está cobrando muertos.

Cabría pedir a los segovianos de a pie que hagan una reflexión sobre la parte de responsabilidad personal que tienen en este asunto, porque el que calla otorga. En cuanto a los señores políticos, representantes y en teoría defensores de los ciudadanos, no cabe sino exigirles que dejen de dar un paso para adelante y dos para atrás y de una puñetera vez reabran este HOSPITAL CERRADO.