Premios de poesía: Una reflexión

El ‘Gil de Biedma’ es el mejor premio de poesía que se concede en España: el mejor organizado, el que mayor peso bibliográfico aporta. Sin lugar a dudas. Y es de agradecer el soporte que le otorga la Diputación Provincial de Segovia. Ya saben los lectores lo que este cronista piensa del papel de la Diputación en una provincia como Segovia. E, incido, más si cabe en el plano cultural. Pero el grupo de los premios de esta categoría que se convocan en este país debería realizar una reflexión: ¿tiene sentido premiar a voces consagradas, de calidad innegable, que ya poseen otros canales para difundir su obra?

¿Tiene sentido premiar a voces consagradas, de calidad innegable, que ya poseen otros canales para difundir su obra?

El ‘Gil de Biedma‘ ha ayudado en su trayectoria a consolidar nombres que a la postre han resultado decisivos en el panorama literario español: Manuel Vilas, Carlos Aganzo, David Refoyos. Ese debería ser el camino de los premios en España. La verdad es que históricamente solo lo ha respetado el Adonais. Reconozco, sin embargo, que el empeño puede ser arduo si no se limita en las bases de las respectivas convocatorias el currículo de quienes a él se presentan. Si no es así, al jurado no le cabe otra que premiar a los mejores. Por mucha carrera que lleven detrás. El año pasado se laureó –con merecimiento- a una septuagenaria con importante recorrido; y este año a una poeta –magnífica, por cierto- que lleva publicando más de treinta años. Hace cuatro ediciones, a un clásico de nuestra literatura: Jaime Siles.

Me gustaría saber si Angélica Lidell, Ángel Segovia, Elvira Sastre –por poner ejemplos- tendrían cabida entre tanto monstruo consagrado en premios bien dotados

Debe quedar claro que quien esto firma no aderece siquiera con una pizca de duda la calidad de esas obras. Como tampoco lo hace con la de Victoriano Crémer, Antonio Hernández, Clara Janés o Fernando Quiñones. Pero reitera que quizá es necesaria una reflexión sobre el papel de estos galardones en el panorama literario español. Hacen falta también voces nuevas, sin tanto bagaje a sus espaldas. Me gustaría saber si Angélica Lidell, Ángel Segovia, Elvira Sastre –por poner ejemplos- tendrían cabida entre tanto monstruo consagrado en premios bien dotados y con inmejorable prestigio. Siempre es buena la mejora. Siempre, la reflexión. Es lo único que pretende este suelto.

La veterana Isla Correyero gana el Premio de Poesía ‘Gil de Biedma’