Una petición a los Reyes Magos para este 2022

Manuel Chaves Nogales fue un periodista que defendió la búsqueda de la verdad con la ética que se le debe exigir a cualquier periodista. En mi opinión, su obra ‘A sangre y fuego’, héroes, bestias y mártires de España, es el más ponderado relato novelado que se pueda leer de la Guerra incivil que se produjo en nuestro país entre 1936 y 1939.

El retrato de personajes nos recuerda perfiles humanos que siguen existiendo en la actualidad y, por ese motivo y otros muchos, debemos tratar de volver a impulsar una educación que forme a ciudadanas y ciudadanos éticos y críticos que valoren una supra ideología fundamentada en la educación y la cultura.

Una educación que vaya más allá del mero afán de instrucción y fomente los valores humanos y espirituales de la persona y huya de toda justificación de actitudes violentas. Quienes prepararon, consintieron y participaron en la Guerra incivil española no fueron marcianos venidos de otra Galaxia, leyendo a Chaves Nogales, nos damos cuenta de que somos herederos de quienes asesinaron, torturaron, violaron y vulneraron las leyes establecidas. También de quienes fueron brutalmente asesinados y eran la esperanza de una España mejor que la actual.

No hay Dios, ni patria, ni rey que se puedan invocar y que sirvan para justificar las atrocidades cometidas por nuestros antepasados. No nos hacen falta salvapatrias, ni héroes o heroínas, ni personalidades corruptas, ni ejecutores de un capitalismo salvaje, ni herederos de un comunismo brutal, ni asesores de gobiernos que han perdido su sentido del bien común. Necesitamos ciudadanas y ciudadanos, —no hinchas ni hooligans, ni barras bravas—, que sean capaces de ver las fallas de las interpretaciones ideológicas, de los partidos con los que se identifican y los errores de bulto que puedan cometer y que sean críticos con todo comportamiento denunciable o acción contra natura. La mejora de la democracia se consigue con la implicación y la participación de una ciudadanía crítica que actúe como protagonista y defensora de la democracia.

Chaves Nogales nos recuerda que, hasta el ser más aparentemente normal e inofensivo, puede convertirse en bestia

Necesitamos ciudadanas y ciudadanos capaces de sentir que sus vidas pasan por la defensa, sin condiciones, del bien común, de la justicia y de la igualdad, más allá de sus lícitas aspiraciones personales o grupales, pero siempre por encima de espurios intereses partidistas, o de quienes se plantean la vida como una forma de acumulación de riqueza, con un injustificable e insaciable afán de lucro. No hay tumba en la que quepan las ideas que provocan violencia, no hay contenedor de cenizas o mausoleo en el que quepan las riquezas acumuladas por dictadores, o líderes políticos o reyes, que han demostrado no ser magos, y sí activos protagonistas de buena parte de la infelicidad del mundo.

Chaves Nogales nos recuerda que, hasta el ser más aparentemente normal e inofensivo, puede convertirse en bestia despojada de cualquier sentimiento de humanidad si se dan las condiciones de tormenta perfecta para ello. Leámosle para hacer valer el inmenso tesoro que representan la educación y la cultura.

Mi deseo para este 2022 es que fomentemos, sí, una educación y una cultura que permitan reforzar nuestros valores humanos, nuestra inteligencia sentiente y nuestra espiritualidad acogedora del otro y en armonía con el multiverso que habitamos.

Agustín García Matilla
Agustín García Matilla
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Agustín García Matilla es Vicerrector del Campus María Zambrano de la UVa en Segovia. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid, ha sido docente e investigador en otras tres universidades españolas: UNED, Complutense y Carlos III de Madrid. Es uno de los investigadores españoles impulsores de la educomunicación.