Una insensatez: cambiar de ubicación la estación de autobuses

Otra vez tenemos la Estación de Autobuses en primera línea de los problemas de Segovia. Y decimos problema, porque eso es lo que se ha creado con la contumaz idea de buscar un nuevo emplazamiento a esa infraestructura con la disculpa de que se ha quedado pequeña, cuando la realidad —lo hemos recalcado montones de veces— es que hay metros suficientes para su ampliación, por lo que, una vez firmado el compromiso de financiación entre la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento, ya no hay ningún problema en acometer esa ampliación en el momento en que se considere oportuno.

Volvemos a dar los datos, que están sacados del propio plano del proyecto de esa infraestructura y de una certificación del Registro de la Propiedad, que metro por metro puntualiza de qué forma se conformó el terreno, con permutas y expropiaciones hasta un total de 9.347 m2 en superficie. El edificio de la Estación (cuya parte superior se enajenó para hacer viviendas) y la campa ocupan entre los dos aproximadamente la mitad de esos metros; y queda una cantidad similar de terreno que se reservó precisamente para una posible ampliación. A eso hay que sumarle los espacios subterráneos —de los que habría que descontar la parte enajenada para garajes particulares—, de forma que en conjunto se dispone de unos 25.000 m2 libres y aprovechables.

Conviene recordar que con el actual proyecto de llevar este servicio a unos terrenos de RENFE, estamos ante la tercera propuesta de cambio de ubicación, ya que anteriormente se propuso construirlo junto a la estación del TAV en Juarrillos, y posteriormente en la zona del Velódromo próxima al Pinarillo. Es decir, hablando claro: lo que se trata es de sacar de ahí la estación sea como sea para especular con esos terrenos y aportarlos al desarrollo de esa urbanización de lujo que lleva lustros atascada. Evidentemente, los promotores están esperando pacientemente la expulsión de este servicio público, ya que sus inversiones se verían claramente revalorizadas si consiguieran que la urbanización tuviera salida a la calle de Ezequiel González; y el Ayuntamiento aliviaría la economía de sus mermadas arcas con la venta de los terrenos que dejaría libres la Estación en uno de los mejores sitios de Segovia. El negocio es redondo.

Sin embargo la evidencia del atropello que supondría semejante operación acabará por poner las cosas en su sitio. La ubicación actual de la Estación de Autobuses es inmejorable para la mayor parte de los usuarios de la misma que la utilizan para llegar a los centros de interés más importantes: administración pública, bancos, oficinas diversas, despachos, comercio, etc.

La provincia, respecto de la que el Ayuntamiento de la capital tiene responsabilidades en este tema, también utiliza esos servicios, pero además viene a la ciudad especialmente para cubrir sus necesidades sanitarias en el Hospital, que casualmente está al lado. También tenemos que hablar del turismo, esa actividad tan importante dentro de la economía segoviana, que tiene un valor añadido con la ubicación actual de la Estación, prácticamente a los pies del Acueducto. Por otra parte no queremos dejar de incidir en la evidente utilidad de la parada discrecional que se hace junto a la Puerta de Madrid, justo donde se pretende hacer la nueva estación; el Ayuntamiento haría bien en instalar allí una marquesina y unos bancos para facilitar la espera a los viajeros, así como un espacio para una máquina expendedora de billetes como es habitual en apeaderos de ese tipo.

Esta Plataforma ha seguido atentamente en estos años las distintas propuestas que se han ido haciendo, y ha visitado a dos Directores Generales de Transportes. En el año 2008 se reunió con D. José Antonio Cabrejas, que nos aconsejó que lucháramos para que se hicieran las modificaciones necesarias en las instalaciones de cara a conseguir la adecuación a la legislación y el consecuente reconocimiento de ese espacio como Estación de Autobuses, en lugar de como un simple apeadero como era entonces; todo ello como paso previo a solicitar la ampliación de las instalaciones. Efectivamente, la Alcaldesa llevó a cabo unas fructíferas conversaciones con la Consejería de Fomento, y puso los medios para conseguir esa calificación en junio de 2017, lo que nos permite tener buenas expectativas en cuanto a su continuidad.

En mayo de 2018 mantuvimos otra reunión con el actual Director General de Transportes, D. Ignacio Santos, con quien comentamos la propuesta que se manejaba en aquellas fechas desde el Ayuntamiento, consistente en plantear la coexistencia de dos estaciones, una en la ubicación actual y otra en los terrenos de RENFE. En esa reunión se nos dejó muy claro, entre otros aspectos, que en cada provincia de Castilla y León sólo puede haber una Estación de Autobuses como tal, por lo que esa propuesta que de forma tan reiterada sigue defendiendo la Sra. Alcaldesa se ha demostrado decididamente inviable.

Tras dos años de contactos de la Plataforma con el Procurador del Común, en 2012 finalmente éste dictó una Resolución por la que instaba al Ayuntamiento a “determinar claramente la titularidad de los terrenos” y a “eliminar la intrusión de una superficie aproximada de 830 m2, eliminando el cerramiento y las vallas publicitarias existentes”, algo que el Ayuntamiento decidió ignorar, metido como estaba en otras pretensiones. A finales de ese año nos volvimos a poner en contacto con la Procuraduría ante la puesta en marcha del proyecto actual en terrenos de RENFE, pero se nos contestó que no podían retomar el asunto hasta que fuera evidente esa propuesta, situación que se da ahora mismo con la firma de los recientes acuerdos entre Ayuntamiento y Junta y las conversaciones de la Alcaldesa con ADIF.

No queremos concluir sin mencionar un magnífico informe que ha presentado recientemente la AIREF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) sobre Infraestructuras de Transporte, que aconseja apostar por el servicio ferroviario de cercanías en contraposición con el de alta velocidad, que considera una carga en nuestra economía nacional por sus elevados costes.

Pues bien, desmantelar parte de las vías de la Estación de Ferrocarril, como exige el proyecto que el Ayuntamiento se trae entre manos, sería una grave decisión que sin duda traería consecuencias negativas para el futuro de Segovia, que vería cercenadas sus posibilidades de recuperar el servicio directo con Madrid y la capacidad de volver a utilizarlas —incluida una zona técnica y de maniobras— en el transporte de mercancías como apoyo a esas industrias que no acaban de llegar. Curiosamente, la AIREF aconseja “Crear mecanismos para facilitar la implicación real de los afectados en la toma de decisiones antes de que éstas se hayan concretado“. El objetivo es mejorar los proyectos y reducir los conflictos con la sociedad civil y sus enormes costes, sociales, políticos y económicos posteriores. Sólo hace falta que se ponga en práctica.

Toca por tanto atender a las necesidades de los ciudadanos, pues todos en mayor o menor medida utilizan el servicio público que presta la Estación de Autobuses, en lugar de los intereses particulares de quienes quieren hacer negocio a su costa especulando con los terrenos en los que alguien con excelente criterio consiguió ubicarla en su día.

Ante esta situación, que se ha evidenciado con la firma del protocolo al que antes hemos aludido, esta Plataforma ha vuelto a contactar con el Procurador del Común a fin de que retome el asunto, que quedó en suspenso en 2012. Ahora ya no hay dudas de que desde el Ayuntamiento se están dando pasos para mover la Estación, y es ésa una insensatez a la que la sociedad segoviana debe poner freno.