Un Gobierno hipotecado y soberbio

Cuando Sánchez pacto con Podemos el Gobierno de coalición, lo hizo en dos cuestiones entre otras; una, Podemos designaba a sus ministros y Sánchez les nombraba y dos, Podemos tiraba del bloque de partidos del Congreso de la izquierda, nacionalista y separatista para apoyar su investidura y la legislatura. Desde ese momento quedó intervenido e hipotecado el futuro de los españoles. Sánchez no puede tocar a los ministros designados por Podemos porque además es el cemento que les une con el resto de partidos. Sánchez no puede cesar, salvo aprobación de Podemos, a nadie de la cuerda podemita-nacionalista-separatista. Los unos se deben a los otros. Por todo ello, el Gobierno de Sánchez es el peor que ha tenido España en democracia, porque es el más radical de nuestra historia al incluir a la izquierda populista y estar apoyado por los que quieren romper España; porque es el que más ha intervenido y controlado las distintas instituciones del Estado y porque es el menos tolerante con la crítica, señalando y pasando factura al discrepante y recompensando a los aduladores. Sánchez es cada vez más autoritario y a cualquiera que no piense como él inmediatamente le señala como ultraderechista.

La Ley del Sólo sí es sí puede achacarse a un error, pero insistir en el mismo sólo puede deberse a la soberbia del Gobierno o a la mala fe de realizar esta reforma a sabiendas de sus efectos. Por primera vez en décadas, en vez de dar pasos adelante para proteger a las mujeres, hemos dado un enorme paso atrás. “La Ley del sólo sí es sí nos escoge el alma cada día un poco más. La desprotección con la que castiga a las víctimas acongoja.

¿Puede dormir con esta situación Sánchez?” Por lo que se ve sin problema, con tal de no reconocer sus errores. Es absolutamente inadmisible y reprobable ver los cientos de víctimas que han visto cómo sus agresores sexuales ven reducida su condena o directamente salen de la cárcel y que además una Secretaria de Estado, responsable del Gobierno, se ría de las rebajas de la forma que lo hace. ¿Qué más tiene que pasar para que el Gobierno asuma su gravísimo error y rectifique? De igual forma que ha pasado con esta ley, pasará con la reforma del delito de sedición y de malversación, ignorando a todos los que les advirtieron de que con el delito de malversación se reducirían las penas a los corruptos. A partir de hoy lo veremos.

Y siguiendo con la soberbia de este Gobierno, que cuando se aprobó la reforma Laboral también se les advirtió de la posible manipulación de los contratos fijos discontinuos, vemos que las cuentas no cuadran. Cuando la situación de nuestro PIB, que aún no ha recuperado los niveles de la prepandemia como sí lo han hecho el resto del los países de la UE, la media de horas trabajadas por semana y persona desciende de forma continuada y alarmante, el gasto de prestaciones de desempleo ha crecido en un año más de un 10 % y que España es el país de la UE con mayor tasa de desempleo, no invita al optimismo. Los fijos discontinuos que son ya 830.000 a finales de 2022 y —mientras que el gobierno no diga la verdad sobre los mismos, que todos los organismos nacionales e internacionales le reclaman—, hoy por hoy no figuran en los datos del paro. La realidad por tanto del sector laboral en España, está camuflada por este Gobierno, porque la gran mayoría de los que ahora son fijos discontinuos, antes, se les incluía en el paro. Los dirigentes de izquierdas de la España de hoy, no asaltan sólo, arrasan, porque tienen alma totalitaria.
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Diputado Nacional del PP por Segovia.