Tres preguntas y tres respuestas

El profesor de Religión del primer curso de Bachillerato propone a sus alumnos, para que se las planteen a sus abuelos, estas tres preguntas:

1. ¿Qué es lo que te hace feliz?

2. ¿Por qué y para qué estamos aquí?

3. ¿Qué consejo nos darías para la vida?

Asisto al diálogo en el que una abuela da a su nieto de dieciséis años las siguientes respuestas a esas preguntas:

1. Me hace feliz estar al lado de las personas a las que quiero. Y viajar.

2. Yo creo que, pensando en Dios, estamos aquí para ganarnos la vida eterna.

3. Yo, que soy una persona positiva, aconsejaría afrontar la vida con optimismo.

No puedo por menos de relacionar esas preguntas con los clásicos interrogantes que los hombres nos hemos planteado con recurrente insistencia: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?

En el año 2008 publiqué un libro con el título “Tiempo de respuestas. Sobre el sentido de la vida”. Abría este ensayo con una cita de Robert Louis Stevenson: “Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida”.

Los fines de la vida son mucho más numerosos y complejos de lo que el autor de “La isla del tesoro” resume de una manera tan tajante, y que la abuela católica creyente en Dios cifra en “ganar la vida eterna”.

¿De dónde venimos? Como individuos, tenemos nuestro origen en unos padres que nos dieron el ser. ¿Adónde vamos? El pesimista dirá que nuestro fin es la muerte.

Me vienen a la mente estas reflexiones en unos momentos en los que, como nunca anteriormente en nuestra más o menos larga existencia, nos vemos expuestos a la letal amenaza de un deletéreo virus. La covid-19 ha trastocado nuestros esquemas mentales y nuestras formas de vida.

Si nos hace felices estar con nuestros seres queridos y viajar, como a la mencionada abuela, el coronavirus pone trabas a ambos deseos.

No sé si habrán ganado la vida eterna, pero creo que los cerca de millón y medio de fallecidos en todo el mundo por la covid-19 habrían preferido seguir vivos y sanos. En España, ni siquiera sabemos cuántas muertes ha causado la pandemia.

Y, eso sí, el optimismo nos ayudará a sobrellevar con mejor ánimo las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias y a superar los trastornos psicológicos que el miedo y el confinamiento pueden ocasionarnos.