Tonos grises

El panorama político durante el último mes, en nuestra la localidad, mantiene la tónica habitual. Casi todos los grupos que componen la corporación se han instalado en los extremos de una serie que va del blanco al negro, olvidando que quizá en los tramos grises se encuentra la posibilidad de llegar a acuerdos y de  convivir;  que es en lo que estamos inmersos la mayoría.  Los plenos, escaparate de las diferentes posiciones antagónicas,  más parecen una operación de  derribo frente a una situación de supervivencia, que un espacio de debate. En el celebrado en marzo resultó anecdótica la discusión relativa al juego de la petanca; y desconcertante el tema referido a retransmisión de los plenos.

Resulta difícil entender que el equipo de gobierno se oponga a ello, cuando es de suponer que la gestión  es transparente y coherente con su programa; mientras que del otro  lado es complicado también entender que  empeñarse en el asunto no esconda algún tipo de estrategia, a mi juicio equivocada, porque lo primero que se transmite al oyente es la nula disposición a un acuerdo. Una consideración al margen que demuestra la existencia de grises y que a veces la cosa no es para tanto: hace tres años criticamos que los estandartes de las cofradías se colgaran en la fachada del Ayuntamiento.