Sentido común

Vivimos una nueva oleada de contagios, con muy malos datos. Algo estaremos haciendo mal, pero no lo sé con rigor, pues el virus se revuelve y rebrota, aquí y allá. No hay pueblo ni país que lo haya vencido. Cuando un problema grave está caliente, lo oportuno es alumbrar y buscar soluciones. La receta es la misma: prudencia, disciplina y sentido común. Sé que resulta casino, pero ahora no queda otra.

Bien que me gustaría escribir hoy de cultura, alegría, fiestas, besos, abrazos…, pero toca esperar y actuar con prudencia en nuestro entorno, con los medios que conocemos (mascarilla, distancia, agua y jabón). Bien sencillos son. Es lo más eficaz para no contagiarnos ni contagiar a otros, aunque sé que lo sabíais. A veces recordamos cosas que nunca ocurrieron y, sin embargo, nos olvidamos de lo principal.

No soy tan osado como para ponerme a dar aquí consejos ocurrentes, más allá de lo elemental, por más que por mi trabajo pasado he conocido algunas epidemias, pero ninguna como esta.

A pesar de todo, apuesto por la esperanza, creo que el plan de vacunación y otros avances científicos en puertas nos sacarán de esta tragedia; mientras tanto, los vecinos de a pie debemos apoyar a los sanitarios y hacer uso del sentido común.