Segovia, su barrio y parroquia de San Millán, San Roque Bendito y el voto al santo

El calendario festivo de agosto presenta, para los segovianos, además del San Lorenzo tan celebrado en este barrio laborioso, y participado por toda la capital, casi con más amplio programa festero, al menos taurino, que el del consistorio capitalino, movido por su Asociación de Vecinos “La Parrilla” y sus 75 peñas, ciclo festero que comenzó el pasado día 4 con su tradicional “Día de las Pintadas” y andan corriendo los sanfermines segovianos; la universalmente brillante Fiesta de la Asunción de la Virgen, “Vírgen de Agosto”; y al día siguiente, 16 de agosto, el santo Roque así mismo un tanto celebrado en capital y provincia, que si en la capital tuvo ermita propia, en lo que hoy son sus “Jardinillos”, antaño Campo de San Roque, la provincia está sembrada de un rosario de ermitas dedicadas al santo patrón de plagas y epidemias, problemas de rodilla, y cirujanos, inválidos, solteros, ciudadanos acusados en falso, y hasta de los nobles canes: Armuña, Bernuy de Porreros, Casla, Cuevas de Provanco (ruinas), Maderuelo, Otero de Herreros, Prádena, Revenga, Riaza, Sotosalbos, Valseca, Vegas de Matute, Zamarramala…Algún pueblo, como Valverde del Majano, celebra conjuntamente las fiestas de la Virgen de la Asunción y San Roque.

El barrio de San Millán, antigua morería, barrio de pelaires, que ya comentara Cervantes en su Quijote en el pasaje del manteo en la posada, tundidores y cardadores que jornalearon en la industria pañera que exportaba 25.000 paños con el sello de calidad de la Puente Romana; barrio que escribió brillantes paginas de la historia con los caudillos Día Sanz y Fernán García y sus centurias de quiñones en la toma de Magrit (Madrid); barrio de leyenda contado y cantado por J.Mª Otero en su “Itinerario Sentimental”: con “quimeras de brujas escuálidas y zancudas que envueltas en sus negras tocas dormitaban en las frías noches cabe la iglesia”, “atravesaban la semi penumbra del atrio y desaparecían atraídas por la claridad”; con suceso del triple crimen en la Casa de Alejandro Bahín, temporal residencia de los pintores Ignacio Zuloaga, que aquí pintaría en 1907 su cuadro “Las brujas de San Millán”, y su amigo Pablo Uranga, luego italianizante palacio de los Ayala-Berganza, hoy reconvertido en Hotel; barrio inmortalizado por los pinceles de Zuloaga y los cinceles del hijo de pila de San Millán, Aniceto Marinas; con su calle Carretas recuerda las que surtían a la ciudad de legumbres, pan y carbón; la Casa de la Tierra sede de la que fue Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, Sancti Spíritus, hospital de bubas y resfriados, hoy Delegación de Defensa…; también tiene el barrio nuevos edificios como Caixabank, Sindicatos, la comisaría, o la Estación Municipal de Autobuses; barrio al que presta nombre su parroquia, San Millán, fundada por voto de Alfonso VI y reedificada por Alfonso “El Batallador” a imagen de la catedral de San Pedro de Jaca, BIC desde 1931, iglesia a la que, con sus cuatro ábsides, dos atrios y magnífico conjunto de capiteles, el Marqués de Lozoya denominó “Catedral de los Arrabales”. Desde el 29 de mayo de 2021 la Plaza de la Morería presenta un aspecto más moderno y cómodo, sustituyendo el destartalado y nunca utilizado kiosco de la música por agradables bancos corridos, mesas, y fuente entre parterres y arbolado.

Dedicó Roque, el santo de Montpellier, su vida a la atención, cuidado y sanación de enfermos, e infectado, solo tenía la compañía y ayuda de su fiel perro Melampo que le acercaba el pan de cada día.

Segovia, por bien nacida, agradecida a su milagrosa intercesión, mantiene el tradicional “voto a San Roque” que nació allá por el 1599, cuando la terrible peste asoló a ciudad y provincia, llevándose a 12.000 segovianos, y el santo peregrino y milagrero atendió las plegarias de los segovianos, cesando las muertes que no daban abasto a enterrar, voto confirmado por el entonces obispo D. Pedro Pacheco. “Inficcionados de un mal activo, maligno y contagioso, los templos y cementerios se llenaron de cadáveres, cuevas y campos llenos de camas y enfermos” (Colmenares).

El voto que cada 16 de agosto se renueva ante la imagen del santo, talla anónima del XVII, procedente de la antigua ermita, por boca del primer edil segoviano, hoy alcaldesa, dice: “En nombre y representación del pueblo de Segovia acudo a ti, señor San Roque, abogado de peste e intercesor entre el Señor Dios y los hombres a prometerte la fidelidad de esta ciudad noble y agradecida”. Que San Roque acepte la ofrenda y “Tenga por renovada la fe antigua de esta ciudad para que siga intercediendo por ella, por el barrio de San Millán, que celebra solemnemente vuestra fiesta, y por todos los españoles, hasta que en el año venidero volvamos a postrarnos a ofrecerte este voto de fe y esperanza en otra fiesta de San Roque”.

“Pues médico eres divino/con prodigiosas señales,/líbranos de peste y males,/Roque, santo peregrino”; señales prodigiosas como la cruz en rojo, con la que fue concebido, grabada en su espalda, y de la que le viene el nombre rufo, rucho, Roque.

Este año, ya cuasi salvados de la pandemia de Covid, 19 daremos gracias al santo y pediremos que solo quede el recuerdo del dañino virus, que “Los que fueren heridos de peste e imploraren el favor de S. Roque alcanzarán salud”. Ya han comenzado sus fiestas con la novena del 8 al 16 en su habitual parroquia de San Millán.
Felices y saludables fiestas de San Roque a todos los segovianos y ciudadanos del mundo que por aquí pasaren.