Sánchez ya tiene “sus” Presupuestos

El Congreso dio el pasado jueves luz verde a los Presupuestos Generales del Estado más inútiles de la democracia. Es un hecho que las cuentas públicas son la principal herramienta de política económica que tiene un gobierno, la principal ley que debe aprobar para dar un impulso a la economía y guiar a empresas, autónomos y hogares. Son mucho más importantes si, como el caso, el país está inmerso en una profunda crisis de deuda pública y déficit. No recuerdo en todos mis años de profesión unos presupuestos tan inútiles ni tan falsos. Y no lo digo sólo yo. Lo han señalado hasta 24 organismos nacionales e internacionales. Las previsiones en las que se basan son erróneas, no se ajustan a la realidad, son absolutamente incumplibles y el Gobierno lo sabe. Es muy dudoso que cuando se elaboraron allá por septiembre, las previsiones del cuadro macroeconómico tuvieran algo que ver con la realidad. Lo que es seguro es que desde hace 2 meses y durante su tramitación se han demostrado absolutamente irreales. Sin embargo, el Ejecutivo no ha tenido la decencia y la responsabilidad de actualizarlas y aprobar unas cuentas que puedan parecerse en algo a lo que nos espera.

Desgraciadamente para los españoles ni la previsión de crecimiento, ni la de inversión y empleo se van a cumplir. Y lo peor, aunque también, no será en 2023, sino los años siguientes cuando laa economía mostrará una atonía significativa y haya que meter el hacha al gasto para rebajar la deuda pública y el déficit público. Además, se está perdiendo la oportunidad de que los fondos europeos den un impulso a las empresas y por tanto a la economía y al empleo. Ya la propia Unión Europea ha constatado que apenas 1 euro de cada 3 de esos millonarios fondos están yendo a las empresas y que hay nula información sobre qué se está haciendo con ese dinero.

Es cierto que la Comisión Europea y sus “hombres de rosa” están a por uvas y que el BCE, a pesar de sus quejas y lamentos, sigue cebando a los gobiernos irresponsables como el español y, por tanto, poco rigor se puede esperar por estas vías. Me temo que con las cuentas aprobadas y los aplausos recibiwdos este Gobierno tirará todos los meses que pueda y que la cirugía le quedará al próximo gobierno. Eso sí, éste siempre tendrá en su mano la herramienta de pulir el gasto público superfluo y prescindible y que podría ascender, si se hacen bien las cosas, a no menos de 50.000-60.000 millones de euros. Veremos.