Sánchez vs Chávez

Sánchez llegó a la presidencia tras la moción de censura a Rajoy con el peor resultado de la historia del PSOE en junio de 2018, con la traición de este último, que pudo disolver las cortes y convocar elecciones, pero prefirió salvar su “honor” antes que el bienestar y futuro de los españoles.

Una vez instalado en la Moncloa, nace su plan: habrá que hacer todo lo posible por mantenerse en el colchón de la Moncloa. Fue la primera decisión que tomó junto a su mujer Begoña, prefacio de su libro Manual de Resistencia, cuyo título es el augurio del mal presagio de la pesadilla que vivimos todos los españoles.

Chávez llegó a la presidencia de Venezuela después del indulto de Rafael Caldera después de su intento de golpe de estado en 1992 y el intento de asesinato de Carlos Andrés Pérez y su familia. El acceso de Chávez al poder representó un retroceso para Venezuela, pues lejos de ser la solución se convirtió en el mayor problema: que fuera presidente es el síntoma de que Venezuela fracasó. Hoy todos conocemos que sucedió y cómo se encuentra Venezuela.

Esta semana Pedro Sánchez ha acelerado el asalto a Indra (la empresa que recuenta los votos), al INE, al CIS y ha preparado el cambio a una mayoría socialista en el Constitucional. El presidente no piensa irse.

Al igual que hiciera Chávez con la Constituyente del 99, Sánchez pretende utilizar todos los instrumentos “legales” a su alcance para perpetuarse en el poder. En su mente no entra la posibilidad de alternancia de poder, sino la obsesión de que él es la solución y su ideología es la única alternativa posible. Un autócrata en toda regla, cuyos síntomas crónicos vislumbra un narcisismo enfermizo.

Fíjense, con el control de Indra a través de la sociedad Amber Capital, primer accionista de Prisa, El País y La Ser, Moncloa controlaría así la empresa encargada de dar el soporte al recuento de los votos de las elecciones y de, entre otras muchas cosas, el software que debe abortar las intrusiones de malware espías como ‘Pegasus’.

Esta semana, además, el Ejecutivo reforzaba su control de la cocina de Tezanos (CIS), con el nombramiento vía BOE de cuatro “personas de confianza” para asesoramiento especial y realizar análisis directamente para informar a Moncloa.

También esta misma semana Sánchez asaltaba el Instituto Nacional de Estadística (INE) tras el varapalo de éste al Gobierno saliendo a luz el dato de que el IPC batía todos los récords, el 10, 2%, la mayor ruina de la historia provocada por un gobierno socialista.

Y para culminar, la semana pasada, el Gobierno filtraba su (de momento) último asalto: una reforma legislativa para poder cambiar la mayoría en el Tribunal Constitucional, mientras no se renueve el CGPJ. Es decir, Sánchez cambia la ley a su antojo, aunque sea inconstitucional, para que en el Tribunal Constitucional haya mayoría socialista y ya se pueden imaginar lo que eso significa.

Encima dice que hay una conspiración de las élites contra él. En fin, cada día se parece más a Chávez. Ojalá España nunca se parezca a Venezuela. Impidámoslo.

Rodrigo Jiménez Revuelta (*) Diputado de Vox por Segovia.
Rodrigo Jiménez Revuelta
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Rodrigo Jiménez Revuelta es Diputado por Segovia en el Congreso. Nacido el 23 de octubre de 1972, lleva afiliado a VOX desde 2015.