Rutinas, tics, rituales, manías y supersticiones

Lo ha vuelto a hacer. Rafa Nadal ha conseguido de nuevo triunfar en el Torneo de Roland Garros. Catorce veces lo ha hecho ya, nadie en la historia del tenis ha ganado tantas veces un mismo campeonato. Un récord que da aún más valor a la hazaña alcanzada por el mejor tenista español de todos los tiempos y, quizás, también del mundo.

Somos muchos los que le seguimos y sabemos cómo es su juego, basado en golpes de derecha muy liftados, con un revés cruzado espectacular y, sobre todo, un saber estar en la pista que hace sufrir a los contrarios por su fortaleza mental. Nada hay imposible para él. Ahora bien, verle jugar conlleva que le advirtamos una serie de acciones que a veces desesperan tanto a los aficionados como a los rivales. Quitarse el sudor de la frente, tocarse primero una oreja, luego la nariz, para pasar a la otra oreja, saltar las líneas cuando se dirige al banquillo, colocar las botellas de agua en posición alineadas en perpendicular o pedir la toalla a los recogepelotas, esto antes del covid, incluso cuando no ha habido peloteo; son las rutinas que hace de manera sistemática juegue donde juegue, contra cualquier rival y ya sea el primer o último punto del partido.

Él comenta que son acciones que le permiten mantener la tensión y la concentración necesarias, que le ordenan la cabeza y que le hacen mantenerse ‘dentro’ del partido, “para estar ocupado y no preocupado”. Nunca sabremos si dejara de hacerlas qué ocurriría, pero lo que sí es cierto es que cada deportista tiene sus tics, rituales, manías o supersticiones que le hacen sentir un mayor control sobre la incertidumbre del juego, pero a veces también pueden llegar a desesperar a quien las ve y las padece.